Abelardo Martín M.
Aíslan y encierran sistemas de seguridad a los políticos
La ola de violencia que sacude al país tiene aterrada a la clase gobernante, especialmente a funcionarios de gobierno y grandes empresarios o personas que han heredado riqueza y se mantienen encerrados detrás de ofensivos, costosos y ridículos aparatos de seguridad.
Bajo el pretexto de la seguridad los actos públicos son totalmente privados y los invitados deben ser objeto de ofensivas revisiones cada vez más burdas e ineficientes. En ocasiones los filtros detectores de metal no funcionan y sirven solo de escenografía. Como ocurre con el armamento utilizado por policías locales, cuyas balas deben ser adquiridas por ellos mismos, debido a los sistemas corruptos de adquisición y distribución de equipamiento.
En los últimos años la violencia se volvió cercana, cotidiana para la población. Pero como en las crecientes de agua que llega a los aparejos, los políticos la sienten cada vez más cerca. Los medios nacionales informaron de sendos asesinatos de diputados electos de Sonora y el estado de México. Se suman a las decenas de miles de muertos ocurridos en el último sexenio con la traída y llevada guerra contra el crimen organizado y el narcotráfico.
Seguramente no será con filtros de metales y vallas de fierro como debe darse seguridad a funcionarios, empresarios, jerarcas religiosos y adinerados, sino con políticas de gobierno que abran oportunidades, creen empleo, faciliten la educación. El gobierno actúa a la defensiva y sus sistemas de seguridad son cada vez más violentos, ultrajantes, atentatorios a la dignidad y el respeto. Por supuesto que los más altos funcionarios ni se enteran.
En Guerrero, el gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero, anticipó que se investigarán a fondo las presuntas amenazas de grupos del crimen organizado contra gobiernos municipales, ante supuestos actos de presión en contra de algunos presidentes municipales.
“Si se habla de vínculos con el crimen organizado, con mucha más razón se tiene que investigar, porque es muy grave que tengan las autoridades algunas relaciones con ese flagelo”, anotó. En el contexto de que en dos semanas se instalarán 81 nuevos gobiernos municipales en la entidad, hizo un llamado a los futuros alcaldes para que tengan mucho cuidado sobre quienes van a ser responsables del área de Seguridad Publica, bajo la certeza de que a dicha instancia no se puede enviar a los amigos, “ni a gente que tenga vínculos que pongan en duda su credibilidad”, aunque los municipios tienen autonomía plena para nombrar a sus mandos en Seguridad Pública, pero señaló que una opinión de la Marina o del propio Ejercito debe ser bien recibida.
Lo que sí es un hecho es que entre más se encierren funcionarios y miembros de la clase gobernante detrás de los “sistemas de seguridad” la violencia irá en aumento, aunque nadie se atreva a decírselos.




