En atropellada reunión, ofrece Willy Reyes a trabajadores pagar sueldos y aguinaldo
Sergio Ferrer
Tlapa
Policías y empleados de limpia, tránsito y reglamentos del ayuntamiento de Tlapa lograron que les fuera comunicado por parte del alcalde Willy Reyes Ramos la forma en que serán despedidos, cómo será pagado su último salario y el pago de 33 días de aguinaldo de manera proporcional a la antigüedad.
Después de que decenas de trabajadores cerraran el ayuntamiento la noche del lunes, forzando al priista Willy Reyes Ramos a una reunión el día de ayer, recibirán la parte proporcional de aguinaldo y el pago de la primera quincena de septiembre.
También tendrán de manera justa, según lo señaló en la reunión el alcalde, su propia depuración, quedando la Policía Preventiva Municipal con 50 elementos y el área de limpia con 25 de 82 trabajadores.
Aunque el presidente municipal Reyes Ramos, en un arranque de soberbia, entró a la negociación con empleados del ayuntamiento calificando de estúpida la acción efectuada el lunes por la noche, cuando tomaron las oficinas quedándose alrededor de 15 personas dentro hasta la tarde de ayer, hubo un consenso que permitió la liberación de las puertas del ayuntamiento dándose la salida de las personas que estaban dentro.
“Qué bueno que es Abel el medio de la negociación, porque la irracionalidad de mis compañeros y la estupidez pública que hicieron no tiene comparación contra sus propios compañeros, sin embargo estoy aquí porque no tengo nada que esconder… bueno, que también está el gobierno del estado para que les diga a ustedes cuáles son sus derechos”, dijo Willy Reyes.
Después alegó que hubo manipulación de liderazgos y de algunos que no saben que los indujeron y realizaron actividades reportadas desde un punto en el que tendrán que enfrentarlo con lo legal, y dijo que sus acciones eran vergonzosas para el pueblo de Tlapa.
Según mencionaron de manera extraoficial algunos testigos, el ayuntamiento había acordado acusar de secuestro a los trabajadores inconformes.
El edil acordó que tomará dinero prestado de varias obras para pagarle a la gente que no podrá ser contratada, pero pidió al Centro Tlachinollan y al representante del gobierno del estado, Bernardo Ortega León, durante la mesa de diálogo efectuada en la CDI, que no lo dejaran solo en la tarea de pedir dinero al gobierno, porque falta un millón que le fue quitado por laudos laborales de gobiernos anteriores.
Antes de la negociación, al arribar el secretario del Trabajo en Guerrero y el representante de gobernación estatal en Tlapa al centro de la ciudad, se dirigieron a otro lugar para buscar la mesa de diálogo con el alcalde.
Mientras tanto en el ayuntamiento policías y trabajadores, al ubicar de entre los regidores en una banca al frente del palacio municipal a Ramón Ortega Bravo, regidor de seguridad, lo llevaron sujetado a la entrada del ayuntamiento, donde le criticarían su nula relación de trabajo con los policías durante todo el mandato.
Ortega Bravo dijo que él no había aprobado que no les pagaran sus quincenas completas ni tampoco algún despido injustificado, pero no supo sobre cuestiones presupuestales, por lo que le gritaron cómo no iba a saber si era el regidor, y le reclamaron también que nunca se había acercado a ellos, pues sólo iba a cobrar.
Momentos después los trabajadores se acercarían con los regidores y regidoras, no en su totalidad presentes, pero regresarían minutos después a la puerta principal donde ya se encontraba Abel Barrera, director del Centro Tlachinollan, y una licenciada de Monitor Civil de la Policía.
La mesa de trabajo se desarrolló en una sala de la CDI, a la que acudirían representaciones de la policía municipal, tránsito con sus uniformes deslavados por el sol, limpia y reglamentos; también el alcalde acompañado de algunos funcionarios de confianza y sus guardaespaldas. Asimismo, Gobernación estatal y el representante del gobierno aguirrista.
Uno de los policías municipales que habló, recordó al alcalde que detrás de él había hijos, pareja que esperaban su aguinaldo, quincena, “tenemos educación, no sacaremos palabras obscenas, es un diálogo tranquilo, estable”, dijo, lo que querían saber era cuánto les correspondía de aguinaldo y de quincenas.
Posteriormente al pedir el alcalde claridad en las solicitudes, Reyes Ramos dijo que la falta de dinero en el ayuntamiento se debe a una decisión del cabildo, de los regidores, para que el síndico aceptara el pago de un laudo laboral, lo que redujo dos millones y medio de pesos el presupuesto del ayuntamiento.
En una fecha anterior, el edil declaró que les quitaría el sueldo a los regidores para saldar esa cuenta, lo cual al final no se concretó. En esta ocasión se limitó a decir primeramente que le faltaba un millón de pesos para poder solventar los pagos finales a empleados del ayuntamiento.
Momentos después, en el tema de los despidos, el alcalde dijo desconocer a la gente de limpieza, no haber tenido trato con ellos, como si fueran inexistentes.
“¿Qué voy a comer?”, preguntó una señora de limpia que durmió afuera del ayuntamiento, “¿cómo él sí tiene ahora muchas casas?”, cuestionó otro ciudadano cuando los quejosos hicieron referencia al alcalde.
Al preguntarle los policías sobre el presupuesto del Subsemun y el subsidio federal para los ayuntamientos, Willy Reyes informó que el presupuesto para el rubro de seguridad paga además de los sueldos, gasolina y bombas de agua, por lo que les pidió no hablar si no conocen, porque él no les debía legalmente un peso.
Una mujer de limpia le preguntó al alcalde por qué le hicieron firmar tres nóminas, ante lo cual velozmente él se deslindó y dijo que los llevaría con el contador o con quien les hizo eso, para que en su cara se lo dijeran, lo que aceptaron las trabajadoras, que laboran con el sueldo más bajo del ayuntamiento.
Al mencionar los policías que no querían la fiesta que les había planeado el presidente, donde estarían “Los cadetes de Linares”, contestó que ya estaba cancelada, y que iba a ser pagada por un proveedor de llantas, que él no iba a gastar, iba a ser sólo por apoyos.
Reyes Ramos aseguró que entró con un presupuesto de 54 millones y el próximo alcalde tendrá 90 millones.




