Pide Peña Nieto a Brasil apoyo para llevar modelo de Petrobras a Pemex
Alberto Armendáriz / Agencia Reforma
Brasilia
El presidente electo, Enrique Peña Nieto, le pidió ayer a su par brasileña, Dilma Rousseff, conocer más en profundidad los exitosos planes sociales puestos en marcha por ese país, así como detalles sobre los mecanismos de inversión privada en la estatal Petrobras, que servirá de modelo a la reforma de Pemex.
“Le pedí su colaboración para conocer esas experiencias exitosas que pudieran servir a la definiciones de política pública que tengamos en México para combatir la pobreza y apoyar a los sectores de la población que más lo necesitan, y para la modernización de la empresa petrolera de mi país”, relató el priista a la prensa tras una breve reunión con Rousseff en el Palacio del Planalto.
Como ya había señalado el miércoles en Sao Paulo, donde se reunió con empresarios, Peña Nieto subrayó la reforma de Petrobras, de la que, dijo, quiere aprender para darle mayor autonomía de gestión a Pemex.
“Este es un modelo que sin duda inspira lo que queremos hacer en México con la empresa que es de todos los mexicanos, como Petrobras sigue siendo de todos los brasileños; una empresa que a partir del cambio estructural le permitió, con la participación del sector privado, ser más competitiva y más grande.
“Eso es lo que queremos hacer en México, porque estoy convencido de que será la fórmula que permita hacer de la empresa de todos los mexicanos una que apalanque un mayor desarrollo económico, que favorezca la generación de más inversión productiva y de mayor creación de empleos”, explicó.
El presidente electo le expresó también a Rousseff su interés por participar del programa Ciencia sin Fronteras, que distribuye más de 100 mil becas de estudio para que jóvenes brasileños puedan capacitarse en las universidades más prestigiosas del mundo.
Asimismo, destacó su deseo de que México y Brasil actúen de manera más conjunta en foros multinacionales, como la ONU o el G20.
Peña Nieto abogó por una mayor relación comercial entre Brasil y México, que juntos conforman un mercado de más de 300 millones de consumidores.
Las dos principales economías latinoamericanas tienen un flujo comercial de apenas 9 mil millones de dólares, con un saldo favorable para México entorno a los mil 170 millones de dólares.
Este déficit para Brasil llevó a principios de año a que el gobierno de Rousseff amenazara con salirse del acuerdo automotor que ha regido la relación entre México y el Mercosur; finalmente se acordó establecer una cuota de mil 450 millones de dólares a la importación de vehículos mexicanos que pueden ser comercializados en Brasil sin gravámenes.
No obstante, Peña Nieto dijo que no platicó sobre ello con Rousseff, aunque acordaron que lo mejor para equilibrar la balanza comercial es que Brasil pueda vender más de sus productos en México.
“Más que limitar, hay que ampliar la relación comercial, y soy verdaderamente optimista, a partir del diálogo que he tenido con la Presidenta, de que esto es lo que habremos de encontrar en el trabajo que ya hemos iniciado”, dijo Peña Nieto.
Integrantes de la comitiva del priista hicieron notar que la recepción en Brasilia tuvo un clima menos cálido que la bienvenida que se le dispensó en Guatemala y Colombia, e incluso en Sao Paulo.




