Dan directores de escuelas un sí al uniforme obligatorio y la vigilancia privada en la UAG
Lourdes Chávez
Chilpancingo
Directores de escuelas de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), ubicadas en Ciudad Universitaria Sur, salieron a defender ante la opinión pública que haya personal de vigilancia de privada en las instalaciones, así como el uso del uniforme obligatorio y credenciales en lugares visibles, porque se han denunciado robos y hay “rumores” de que vendedores ambulantes son distribuidores de droga.
Durante una conferencia de prensa, la directora de Ciencias Químicas Biológicas, Berenice Illades Aguilar, destacó que con las medidas de seguridad avaladas por el máximo órgano de decisión de la UAG, sólo pretenden saber que quienes entran a las instalaciones universitarias son efectivamente estudiantes y maestros, y qué asunto van a tratar los visitantes que en adelante deberán dejar una identificación en el módulo de vigilancia, “están pasando cosas y queremos evitar eventos que lamentar”.
El director de Ciencias Económicas, Humberto Arrieta Ávila, señaló que la UAG no está exenta de problemas, porque se han conocido de casos graves de personas levantadas en Chilpancingo y Tierra Caliente, se refirió al caso de los estudiantes de Veterinaria y Zootecnia investigados y en arraigo por delitos federales, después que fueron detenidos cuando regresaban de una práctica escolar.
De los problemas en CU Sur, indicó que la barda perimetral que colinda con la unidad deportiva “está deshecha y se convirtió en una calle donde transita todo tipo de personas y donde, por la tarde, se han reportado robos”.
Asimismo, dijo que ingresan ladrones en motociletas, y por eso inicialmente acordaron prohibir el uso de motocicletas, pero a petición de algunos alumnos se reconsideró con algunas condiciones, asimismo, reportaron el robo de tubería de cobre y equipo de cómputo.
También dijo que se prohibió el acceso de vendedores de vendedores ambulantes, porque se rumora que “venden droga”, aunque algunas personas han solicitado permiso y se va a discutir esta situación en la próxima reunión del Colegio de Directores, una nueva figura de la estructura universitaria.
Subrayó que los hechos violencia dentro de las unidades particularmente ha ocurrido en Acapulco, donde han sacado a alumnos de la escuela o a otros los han atacado en la calle, incluso dijo que en una preparatoria de Chilpancingo los alumnos fueron amedrentados, pero en la calle.
Como respuesta al movimiento que universitarios que impugnó las medidas de seguridad, Illades Aguilar aseguró están en permanente comunicación con los vigilantes para evitar cualquier abuso, pero si lo hubiera, “que lo reporten”.
Añadió que habrá estudiantes que no estén de acuerdo con las medidas de seguridad, pero la mayoría las aceptó, y en los consejos de unidad de cada escuela, sólo falta por definir el color del uniforme.
Arrieta Ávila añadió que consideran abrir un acceso alterno, para un mejor flujo de personas, porque las instalaciones albergan entre 8 y 9 mil estudiantes, más trabajadores, pues los guardias se ubicaron en el acceso principal y en los estacionamientos.
Añadió que en cada escuela se integrará un consejo de seguridad, para velar por las medidas de cada escuela, y entre otras cosas organizar simulacros, “estamos en una ciudad, tenemos que ponernos de acuerdo en cómo convivir”.
Por otro lado, informó que el plan de seguridad que se aprobó en el Consejo Universitario en junio de 2011, responde recomendaciones y a un manual de seguridad de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), que tramitó financiamiento adicional para pagar la seguridad privada.
Sin embargo, los directores desconocen cuánto se paga a la empresa privada y cuál es el perfil de los vigilantes. Arrieta Ávila opinó que eso se le tienen que preguntar a la empresa, que tiene sede en Acapulco, y no a los directivos.
En la reunión también estuvieron el director de Matemáticas, Dante Cobarrubias; el subdirector de Planeación de la unidad de Derecho y el director de Filosofía y Letras, Justino García Téllez, que se refirió al movimiento de inconformes con la política de seguridad, y que se gestó en su escuela.
García Téllez reconoció que hay diferentes opiniones, y sí hay inconformidad, consideró que lo menos que pueden hacer los que están en contra, es organizarse y exhibirlo internamente, pero añadió que el Consejo de Unidad está tomando cartas en el asunto.
Sin embargo dejó ver que un grupo de maestros motivaron la organización estudiantil: “No quisiera pensar que son unos cuantos (que en realidad esos son) los que están detrás de ese movimiento. No estoy diciendo que sean borregos, sino que los maestros están impulsando actividades de este tipo, y prefiero quiero pensar que cada uno está actuando por voluntad propia”.
El movimiento de universitarios inconformes ha denunciado abusos de los vigilantes de seguridad privada en instalaciones universitarias, cuando persiguieron a una vendedora de rosas y el comandante de los vigilantes les advirtió a los estudiantes de Filosofía que él era autoridad en esa material, y cuando los uniformados impidieron que integrantes del movimiento #Yosoy132 hicieran saloneo en las instalaciones “para evitar manifestaciones”. Además, han expresado su desacuerdo con el uso de uniformes en educación superior.




