Lucha antidrogas y la ONU “bajo el dominio” de un grupo de gobiernos, críticas en la cumbre
DPA
Nueva York
La 67 Asamblea General de la ONU cerró ayer las puertas de su segunda jornada marcada por los discursos de despedida de varios mandatarios, críticas contra el organismo y la petición de nuevas formas para luchar contra las drogas.
Las comparecencias más esperadas del día llegaron de la mano de los dirigentes de Irán y Egipto, seguidos por las del Reino Unido, México, Colombia y Bolivia, quien cargó sin piedad contra la ONU y Estados Unidos.
El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, pronunció su octavo y último discurso ante la Asamblea General donde pidió la reestructuración de las Naciones Unidas y el orden político de las grandes potencias.
“Es necesario tener en cuenta que la ONU pertenece a las naciones. Por lo tanto, la discriminación entre sus miembros es inaceptable y un gran insulto para todos”, señaló en un discurso más moderado de lo habitual.
El líder iraní urgió la necesidad de reformar también el Consejo de Seguridad del organismo, en su opinión, “bajo el dominio de un número limitado de gobiernos, que desactivan la capacidad de la ONU de cumplir sus responsabilidades de manera justa y equitativa”.
Ahmadineyad se refirió a Israel como “sionistas incivilizados” que amenazan su país y no tardó en recibir la respuesta del primer ministro israelí mediante un escrito difundido a la prensa.
“La historia nos enseña que están destinados al fracaso aquellos que nos quieren borrar del mapa”, amenazó Benjamin Netanyahu, quien mañana, jueves 27 de septiembre, hablará ante la Asamblea.
También en tono de partida, el presidente mexicano, Felipe Calderón, se despidió del debate general pidiendo a la ONU el replanteamiento de las políticas prohibicionistas de la droga.
Calderón consideró que “las naciones desarrolladas deben también asumir su responsabilidad” en el problema del crimen organizado transnacional, y “si ellos no pueden o no quieren reducir el consumo de drogas, al menos deben detener el flujo exorbitante de recursos que financia a los criminales”.
A la petición de Calderón, se sumaron los presidentes de Colombia y Guatemala, quienes en sus respectivos turnos de palabra por la tarde lanzaron unas ideas parecidas.
Juan Manuel Santos cuestionó “si existen mejores opciones para combatir con más eficacia el flagelo de las drogas”, mientras que el guatemalteco Otto Pérez Molina fue más directo y pidió “la revisión internacional de las leyes que actualmente gobiernan nuestra política global de drogas”.
El primer ministro británico, David Cameron, sostuvo ante la Asamblea General que “la primavera árabe ha sido un éxito enorme” aunque no se puedan esperar beneficios inmediatos.
Para Cameron, el progreso es evidente. Elementos islamistas en los gobiernos podrían, en principio, tolerarse con los sistemas democráticos: “Juzgamos a los islamistas por sus acciones no por sus palabras”.
Por su parte, el nuevo presidente egipcio, Mohamed Mursi, consideró que el destino de los palestinos es el problema más urgente de la política mundial.
En su oportunidad, el presidente de Bolivia, Evo Morales, lanzó otra vez duras críticas contra el propio organismo y Estados Unidos.
“Siento que en nuestras intervenciones como presidentes tenemos coincidencias teóricas. Somos grandes defensores de los derechos humanos, buscamos paz (…) Pero en los hechos estamos divididos. Naciones Unidas son naciones desunidas”, señaló el mandatario al inicio de su discurso.
Sin embargo, Morales afirmó que le “agrada mucho” la “rebelión de los estados” en la 67 Asamblea General “contra las potencias, el Imperio y el sistema capitalista”.
“Siento que estamos perdiendo el miedo ante las potencias. No hay que tener miedo al Imperio ni al capitalismo. El capitalismo no es ninguna opción”, remarcó.
“No es posible que en el siglo XXI continúe el bloqueo cubano”, una intervención “suicida” y “violatoria”, que el mandatario condena rotundamente.
Siguiendo con el tema de Cuba, Morales mandó sus saludos al líder cubano Fidel Castro y pidió que “se haga justicia con los cinco hermanos cubanos detenidos injustamente en Estados Unidos”.
Morales empezó sus palabras pidiendo a Chile que le devuelva su mediterraneidad. “No estamos en tiempo de colonialismo ni interno ni externo”, argumentó.
“Malvinas es para Argentina y el mar para Bolivia”, sentenció Morales.




