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Montan reducido cerco al Palacio Legislativo

Daniela Rea / Agencia Reforma

 

Ciudad de México

 

En el día de su aprobación, las protestas contra la reforma laboral fallaron.

Apenas un centenar de personas respondió al llamado de mantener el cerco al Palacio Legislativo de San Lázaro y llegaron alrededor de las 8 horas.

Una parte se instaló en un mini-mitin sobre la calle Emiliano Zapata y otros, en grupos de 3 y 5 manifestantes, se fueron a tomar los accesos de Eduardo Molina, Congreso de la Unión, Sidar y Rovirosa y el Hospital Balbuena.

Pero ya se les habían adelantado los granaderos capitalinos, que aguardaban con cascos y escudos en descanso.

El fracaso los llevó a tomar de manera simbólica las entradas a la Cámara de Diputados y al Palacio de Justicia con pancartas de rechazo a la reforma laboral.

“No logramos respaldo para cercar el Congreso, pero lo importante ya no es tomar las instalaciones, sino tomar conciencia. Si no tomamos conciencia, el Gobierno seguirá pasando sobre nosotros”, dijo el estudiante Abdel Julián.

En otro punto, el ex diputado Gerardo Fernández Noroña bloqueó también de manera simbólica el acceso de Hospital Balbuena, acompañado por una decena de personas. Minutos después, abandonó el lugar entre resignado y confiado.

Resignado porque no lograrían el cerco total al Congreso; confiado porque según sus cálculos políticos matutinos, los diputados de la Comisión del Trabajo no aprobarían en una tarde los más de 100 artículos del dictamen reservados.

“Sabemos que todo puede pasar, pero no creemos que se echen los más de cien artículos de un plumazo. Seguramente mañana llegará al pleno y, si es así, vamos a convocar a estar aquí mañana temprano”, comentó entonces.

Un grupo de estudiantes del Politécnico, que marchó desde el plantel de la Upicsa, arribó gritando consignas contra los policías y los legisladores.

Su intención, dijeron, era entrar a la Cámara de Diputados para entregar una carta a la Comisión de Presupuesto en rechazo a la reducción de recursos para el Poli, aunque la idea de protestar contra la reforma laboral dentro del recinto les calentó los ánimos.

Pero una hora más tarde, la Comisión de Trabajo aprobó el dictamen y el pleno los discutiría de inmediato.

Entonces los planes cambiaron. Fernández Noroña se dirigió al mini-mitin que mantenían decenas de agremiados del SME en el acceso de Emiliano Zapata.

El ex diputado tomó el micrófono y, ante a la batalla perdida, convocó a cercar a los senadores el próximo martes.

Luego regañó a los desesperados que piden acciones más radicales como tomar las armas.

“Pero yo les digo: si no hacemos un pinche sentoncillo pedorro, ¿cómo quieren lograr una revolución armada?”, cuestionó, provocando carcajadas

Alrededor el mini-mitin apareció un tianguis. Sindicalizados del SME y vendedores ambulantes extendieron mantas en el piso para ofrecer artesanía chiapaneca, galletas a granel, celulares, películas piratas y hasta arañas para masajear la cabeza.

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