Se suman escritores en Acapulco al movimiento 100 Mil poetas por el cambio
Redacción
Se reunieron ayer en el Paralibros del parque Papagayo una veintena de poetas, narradores y dramaturgos guerrerenses de origen o de adopción para festejar el movimiento mundial 100 Mil poetas por el cambio.
El Instituto Guerrerense de la Cultura, en coordinación con el Programa Nacional Salas de Lectura creado en 1995 por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, presentaron el evento Leyendo en Paralibros encabezado por José Manuel Delgado. Segunda edición de este evento anual global por la paz y la sustentabilidad, es promovido por un movimiento social y cultural que tiene por propósito exigir cambios políticos, sociales y ambientales.
Con más de 700 actos en 115 países, es una comunidad mundial de poetas que unieron sus voces para pedir un cambio profundo en la sociedad.
Julio Zenón regaló unos poemas de su obra Un poco antes de empezar la lluvia a las decenas de personas presentes, seguido de la narradora Oralia Ramírez quien leyó su texto Una clásica historia de amor. De su libro Hace tanto tiempo que salimos de casa, el narrador Roberto Ramírez Bravo compartió unos fragmentos con el público. “Hace tanto tiempo que salimos de casa que siento que he perdido mi infancia y mis recuerdos”, dijo el autor que mezcla historias de la niñez y mirada del adulto en este cuento.
“Mi madre es una melodía triste. / El polvo y su beso son una abrumadora sonrisa./ Como música de Malher mora la infancia. / A lo lejos, el amor es un diluvio de pasos / que se escucha en cada útero”. Así empieza el poema Como música de Malher que su autor Ulber Sánchez Ascencio presentó.
Después de recordar la época en la que se reunía con otros poetas en el Distrito Federal para leer poemas de Pablo Neruda y Paul Eluard, el escritor, periodista y trovador Isaías Alanís leyó el fragmento Violencia explícita de su obra Con rumbo desconocido, que tiene una escritura muy particular por lo que es una narración en la que prescinde de puntuación, lo que da un ritmo poético al relato.
“Una es la vida y una la palabra, / una la herida, la noche, la manzana”, versos del libro Besar los ojos del fango del poeta y novelista dominicano Daniel Baruc Epinal Rivera que recitó el poema De los cuerpos amados.
El dramaturgo Javier Reyes y el narrador Andrés Monroy compartieron con el público sus respectivos textos, La competencia del año y Tres tiros tres cruces, fragmentos llenos de ironía y de humor negro.
Para concluir esta mañana de lectura, el poeta Jeremías Marquines reveló al público un “texto secreto”, como lo calificó él mismo, titulado Vaquitas, escrito para su hija Zoe. Después de este intermedio infantil leyó un fragmento de su obra El celular asesino, antes dejar la palabra final a la narradora y dramaturga Iris García Cuevas.
“No soy yo. La mujer acostada con las piernas abiertas, vestida con la bata ridícula que se amarra con dos cintas por la espalda, no soy yo. No soy yo. Este trozo de carne que dos hombres cargan y meten en la parte de atrás de un camión de redilas, no soy yo. Es otra, una pendeja, sólo a una muy pendeja le pasan estas cosas”, fragmento de Sueños de arena, un cuento crudo de la escritora acapulqueña.
En la tarde siguieron las lecturas de cuentos, poesías y relatos cortos con la participación de Charly Punketo, José Manuel Delgado, Pepito Zapata, Sebastián Guerra, Isabel Valdeolivar, Gloria Ramírez, Carlos Fernando Ortiz Zúñiga, Oscar Basave, Erik Escobedo, Gabriel Brito, Geovani de la Rosa y Edgar Pérez.




