EDITORIAL
* Poner un freno a la discrecionalidad de los ayuntamientos
El relevo de los gobiernos municipales en Guerrero el pasado fin de semana, más que buenas expectativas provoca desinterés y desesperanza entre la ciudadanía. Tal vez como en ningún otro trienio, los desastres que dejaron los ayuntamientos que se van fueron conocidos por amplios sectores de la población, más allá de aquellos que los sufrieron en carne propia por la falta de obra, servicios públicos deficientes, corrupción, prepotencia.
Hace falta una reflexión profunda y urgente acerca de lo que está sucediendo con nuestros gobiernos municipales. ¿Fue un error la descentralización de funciones y recursos hacia los estados y municipios que se inició en los ochenta y fue fortalecida a mediados de la década de los noventa del siglo pasado? ¿Estamos mejor que antes? ¿Realmente los gobiernos municipales son el primer frente de atención a la población?
Hace unos días, en un seminario de finanzas públicas y gestión de fondos para municipios, la Federación Nacional de Municipios de México –organización que agrupa a los municipios gobernados por el PRI– se hizo la propuesta de que se reestructurara “el reparto de los recursos fiscales para los municipios y estados, que hoy reciben juntos el 20 por ciento, ahora reciban el 30 por ciento” del Fondo general de participaciones.
Dijo uno de los dirigentes de esa organización, que la crisis financiera afecta a todos los municipios, no sólo a Acapulco, y que “históricamente los municipios vienen cargados de deudas impagables”, lo cual no es cierto, pues las deudas crecieron desorbitadamente hace unos años, pues antes no las había.
La propuesta de dar más dinero a los municipios parece positiva, pues uno supone que ese dinero se invertirá en beneficio de los ciudadanos; pero hay muchas razones para dudarlo.
En la propuesta de la Fenamm apenas se menciona que es necesaria mayor transparencia para que los ciudadanos conozcan en qué se gasta el dinero público. Sin embargo, los mecanismos para el control y la vigilancia, institucionales y ciudadanos, son el punto nodal que puede hacer la diferencia. Actualmente no hay contralorías ciudadanas y el esquema de control institucional es muy permisivo (¿meterán a la cárcel a los alcaldes pillos?)
Ligera Esperanza. También la semana anterior, la agrupación Ciudadanos por Municipios Transparentes convocó a los 81 alcaldes electos para firmar el Acuerdo por la Transparencia, Guerrero 2012. A la cita sólo llegaron los presidentes municipales electos de Acapulco, Chilpancingo y Atoyac, además del primer síndico de Iguala.
Pero también los alcaldes electos de Metlatónoc, Huamuxtitlán, Teloloapan y General Canuto A. Neri manifestaron su interés por firmar el acuerdo en alguna fecha posterior, mientras que el de Zihuatanejo propuso la firma del acuerdo en su municipio una vez que asuma su cargo.
Son nueve ayuntamientos, de 81, los que manifestaron compromisos con la transparencia, que entre otros puntos, está el de cumplir con la información de oficio de la Ley de Transparencia. Si lo hacen, ya será ganancia.
Comunica AC




