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Romney ataca a Obama con críticas a la economía; encuesta de CNN declara vencedor al republicano

DPA

Washington

La economía centró el primer cara a cara entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el republicano que aspira a desbancarlo de la Casa Blanca, Mitt Romney, quien en hora y media de debate logró poner al demócrata a la defensiva sobre sus políticas para crear empleo, la función del gobierno e incluso su programa estrella, la reforma sanitaria.
“El camino por el que vamos no ha tenido éxito”, empezó a atacar Romney nada más recibir el turno de palabra, minutos después de que Obama defendiera su gestión los últimos cuatro años como unas políticas que evitaron que el país cayera en una nueva Gran Depresión.
“El presidente tiene una visión muy similar a la que tenía cuatro años atrás, que un gobierno más grande, gastar más, elevar los impuestos, regular más, va a funcionar. Esta no es la respuesta correcta para Estados Unidos”, continuó el republicano, quien fue ganando visiblemente confianza a lo largo del debate.
Entretanto, un Obama cada vez más nervioso, según coincidieron los principales medios del país, acusó a Romney de basar su plan en recortar impuestos favoreciendo a los más ricos, frente a lo que defendió su visión de invertir en educación, energías renovables, reformas fiscales y en reducir el déficit “de forma equilibrada para hacer inversiones cruciales” en esos campos que, sostuvo, beneficiarán sobre todo a la clase media.
“Todos sabemos que todavía tenemos mucho trabajo por delante. La cuestión no es dónde hemos estado, sino hacia dónde vamos”, subrayó el mandatario quien, sin llegar a citar a su predecesor republicano George W. Bush, afirmó que Romney pretende volver a aplicar políticas que fracasaron visiblemente en el pasado reciente.
“Ya lo hemos intentado, la estrategia de Romney es la misma que se hizo en 2001 y en 2003, y acabamos con la creación de empleo más lenta de los últimos 50 años. Acabamos pasando de superávit a déficit. Y todo culminó en la peor crisis financiera desde la Gran Depresión”, advirtió Obama.
En un diálogo lleno de cifras y estádisticas mantenido con tono muy civilizado, pero no por ello menos duro, Romney respondió negando categóricamente que su intención sea recortar los impuestos de los más ricos sobrecargando así a la clase media y, reprochándole a Obama “inexactitudes”, rechazó también la acusación de que su plan vaya a aumentar el déficit, como dijo su rival.
Asimismo, contraatacó una vez más acusando a Obama de no haber logrado que la economía crezca lo suficientemente rápido. Por ello, continuó, ha llegado la hora de apostar por una estrategia “diferente” como la que él propone y que, volvió a prometer, permitirá crear 12 millones de empleos nuevos.
Y, en referencia directa a la vinculación con el propio Obama de los destinos económicos de Estados Unidos a la aún sumida en profunda crisis Europa, lanzó un dardo final.
“No quiero seguir el camino de España”, sostuvo Romney en referencia al elevado gasto estatal español. “Lo que quiero es seguir un camino de crecimiento que vuelva a poner a los estadounidenses a trabajar, ingresando más dinero porque están trabajando”, afirmó.
El candidato republicano logró ligar asimismo sus críticas a la reforma sanitaria de Obama a la creación de empleo.
“(Obama) gastó tiempo y energía luchando por Obamacare en vez de luchar por trabajos”, sotuvo Romney. “El coste de la reforma sanitaria es sencillamente prohibitivo (…) es caro y las cosas caras hacen daño a las familias”, apostilló reiterando una vez más su intención de revocar la ley en caso de llegar a la Casa Blanca.
Un Obama nuevamente a la defensiva replicó que su reforma sanitaria ha impedido que las aseguradoras decidan por los asegurados y ha evitado que las familias enfermas “se arruinen”.
Asimismo, en uno de los pocos ataques directos a su rival republicano, subrayó que su propuesta es “esencialmente un modelo idéntico” a la reforma sanitaria que Romney aplicó en Massachussetts cuando fue gobernador de ese estado.
El debate de este miércoles en la Universidad de Denver, el primero de tres enfrentamientos cara a cara entre Obama y Romney, estaba considerado clave sobre todo para el republicano, quien en las últimas semanas ha perdido fuerza en las encuestas.
Y, según las primeras opiniones casi unánimes de analistas de ambos partidos, el candidato republicano salió reforzado del primer duelo con Obama.
Una encuesta rápida de la cadena CNN corroboró esta opinión, al señalar que el 67 por ciento de los consultados nada más concluir el debate dio a Romney por vencedor, frente a un 25 por ciento de Obama.
Es cierto que se consideraba que Romney tenía más cancha para jugar en este primer encuentro debido a que el tema, la política doméstica y especialmente la aún renqueante economía ha sido el centro de su campaña.
Con todo, más de un comentarista se mostró sorprendido de que Obama no se mostrara más agresivo.
Y, sobre todo, que no aprovechara para confrontar a Romney con las despectivas palabras que pronunció durante un acto privado acerda del “47 por ciento de la población” que vota por el demócrata. Unas declaraciones filtradas el mes pasado por una revista de izquierdas que en su momento llevó a algunos medios a dar ya por perdida para Romney una carrera electoral que por el contrario este miércoles pareció volver a tomar impulso.

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