Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Carlos Pérez Aguirre

Inconformidad ciudadana y violencia

La espiral de violencia en la entidad cada vez se agudiza más: la serie de enfrentamientos entre bandas con su macabra secuela de asesinatos, los constantes secuestros a ciudadanos pacíficos y trabajadores con el objeto de extorsionarlos, las amenazas, las detenciones sin fundamento, la inculpación de inocentes y las correrías de bandas armadas en pueblos y ciudades que detienen a quien se les antoja bajo amenazas, golpes y vejaciones. Muchas de estas ilegales actuaciones se centran contra jóvenes que, para su mala fortuna, están a la hora y en el lugar equivocado.
Por su lado las autoridades locales, sobre todo las estatales se “lavan las manos” o voltean la cara para otro lado, argumentando que no son asuntos de su competencia. Pero realmente ¿no es de la competencia del gobierno estatal? Posiblemente algún tipo de delitos corresponden al ámbito federal, pero todo aquello que lesione la armónica vivencia de los habitantes del estado de Guerrero son competencia de la autoridad estatal, pero esa autoridad está más interesada en sus negocios familiares que en resolver la problemática delincuencial que se enseñorea en el territorio de la entidad; la autoridad está en apariencia ausente, arrinconada, asustada.
Tan asustada, que cuando de manera legítima uno de los sectores mejor organizados y con cierta capacidad de respuesta para denunciar masivamente esta alarmante problemática que nos afecta a todos, –los maestros que se sienten amenazados– en vez de aprovechar la iniciativa de ese magisterio y su potencialidad para integrar un plan contingente de contención del delito, se les amenaza de manera absurda para que callen completamente sus críticas, sólo que estas críticas están basadas en un temor que aqueja a miles de habitantes de la entidad, pero que los maestros han logrado dejar a un lado, para hablar por toda la sociedad y enfrentar de alguna forma, pretendiendo la coadyuvancia del gobierno estatal.
Pero por alguna extraña razón ese gobierno en vez de acoger sus demandas y aprovechar su inercia organizativa, los amenaza, reprime y realiza distintas maniobras para lograr desmovilizarlos y callarlos ¿por qué? ¿Acaso no es totalmente ilógico que un aliado natural contra la delincuencia organizada, que pide medidas de seguridad efectivas y eficientes para toda la ciudadanía y que sirve para que el gobierno estatal justifique, incluso, la solicitud de mas recursos para protección, por que verdaderamente esas zonas han sufrido un embate despiadado de violencia, sea tratado de esa forma?
Luego entonces ¿cuál es realmente la molestia del gobernador? ¿Creerá honestamente que los estudiantes aprovecharán bajo amenaza constante las cátedras escolares, creerá que los padres de familia y los familiares de los estudiantes se sustraerán de esa realidad como si existiese una convivencia normal? evidentemente no. Por lo tanto en vez de amenazar y reprimir, el gobierno estatal debe ver como aliados a los maestros para la lucha contra los actuales niveles de violencia, de no ser así, se generará una gran suspicacia respecto al por qué no se quiere reconocer y por tanto reforzar las medidas de seguridad que clama la sociedad y los mentores en primera línea. La demanda que expresan realmente es de elemental justicia: seguridad para poder cumplir con su trabajo.
El gobierno necesita de la ciudadanía organizada para lograr estabilidad y por tanto se debe aprovecharla, de no ser así, resulta criminal exponer a los niños y jóvenes estudiantes, cuando todos sabemos la problemática que se cierne en todo el estado, pero en especial en alguna zonas críticas.
Titishando. Los nuevos presidentes municipales tienen ante sí varios retos: afrontar las cuantiosas deudas que dejaron sus antecesores, denunciar la corrupción y el desaseo que encuentran en sus áreas, atender las crecientes demandas ciudadanas, enfrentar la delincuencia y sobre todo, evitar caer en la tentación del momento tan de moda en otros ambitos, la corrupción familiar disfrazada, los negocios particulares con dineros públicos, el nepotismo, la demagogia y la mentira. ¿Suena a algo conocido?

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