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Nos han oprimido y engañado con la reserva Montes Azules, declara un indígena de Chiapas

Manuel Gómez Hernández, hombre originario del ejido Macedonio en el municipio de Ocozingo, Chiapas, dijo que su pueblo ha sufrido durante décadas represión y engaños luego del decreto federal de una reserva de la biosfera denominada Montes Azules, una experiencia negativa de las reservas.
Presentó su testimonio en el Foro por la Defensa del Territorio y contra el Decreto Federal de la Reserva de la Biosfera en La Montaña de Guerrero, que se realizó en la comunidad me’phaa de La Ciénega, municipio de Malinaltepec, al que acudieron campesinos y maestros me’phaa y ñu savi.
En su participación, Gómez Hernández reconoció primeramente que en su estado había 12 lenguas indígenas y en el territorio de Montes Azules, colindante con Guatemala, ríos, petróleo, minas, ruinas arqueológicas de los mayas, y asentamientos desde la década de los 40.
Sin embargo en 1974 llegó una represión por parte del gobierno que es un monstruo que ataca a los pueblos originarios por lo que los pueblos se organizaron. Dichas vejaciones serían para concretar un decreto que firmaría el entonces presidente Luis Echeverría con el apoyo de Manuel Velasco gobernador en turno, papá del gobernador electo de Chiapas.
En aquella fecha, hubo falsos convenios con los que engañaron a grupos de indígenas, incluidas 66 familias lacandonas dueñas de 614 mil hectáreas, declarándose la reserva en un área de 331 mil 200 hectáreas con aparentes concesiones para vender madera.
Aunado a esto hubo represión de los abuelos y amenazas de violencia e intervención del Ejército contra cualquier tipo de reunión; la orden era obligarlos a salir pero las organizaciones dijeron que no.
Otra táctica utilizada por el gobierno según confirmó el indígena, fue la creación de centros de población llamados ahora ciudades rurales para que miles de indígenas dejaran sus tierras y expropiar cada vez más polígonos de territorio.
Dijo que las mañas que utilizó el gobierno para el desalojo de los indígenas son tres principales: la primera es de forma voluntaria cuando aceptan los habitantes un fraude, porque a los seis meses de ser reubicados sus nuevos hogares no contaban con agua potable ni estabilidad.
Otro es el ofrecimiento de dinero aunque los abuelos protestaron y dijeron que “primero muerto que me saquen de la tierra, y entonces se usó la violencia física”.
El ponente alertó que el Estado cambia sus estrategias de represión, incluso utiliza a Secretarías que atienden a los pueblos indígenas para infiltrarse en los pueblos. De 2006 a 2008 hubo una encuesta estatal en la que regalaban focos y trastes, que sólo era una pantalla para saber cómo estaban organizándose las comunidades.
Gómez Hernández reconoció que la amenaza sigue latente en Chiapas. Un ejemplo es que en 2010 el gobierno de Juan Sabines otorgó dinero a ejidatarios, 2 mil pesos, para cuidar aparentemente su bosque.
También grupos como Televisa han patrocinado proyectos de aparente protección ambiental aunque en realidad sólo sean para dividir a los pueblos. La empresa canadiense Blackfire, fue más descarada y mandó matar a un líder campesino indígena.
Ante un panorama triste de despojo y deshumanización, el indígena proclamó: “Es tiempo de que los pueblos del mundo se organizen e impidan todo el daño que el mal gobierno y las empresas depredadoras están haciendo”. (Sergio Ferrer / La Ciénega).

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