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Prioriza el Iecan estudios de leucemia porque es el tipo de cáncer más común en niños

Karla Galarce Sosa

El 75 por ciento de los estudios efectuados en el área de Investigación del Instituto Estatal de Cancerología (Iecan), están abocados a conocer los tipos de leucemia que niños y adolescentes padecen, informó la coordinadora del área, Mónica Saavedra Herrera, quien detalló que únicamente hay 11 nosocomios de tercer nivel en el país, con la tecnología para emitir diagnósticos más atinados de esa enfermedad.
Dijo en entrevista que el desarrollo de la técnica, denominada citometría de flujo, está limitada por la falta de dinero ante el elevado costo de los insumos o reactivos, cuyos comparativos ayudan en la emisión de un diagnóstico más acertado, por lo éstos deben ser optimizados mediante el intercambio de resultados o esquemas, en encuentros nacionales e internacionales cada año entre especialistas en el ramo.
Entrevistada tras participar en el Quinto Congreso Internacional de Aplicaciones de Citometría de Flujo efectuado en la ciudad de México, la maestra en ciencias biomédicas, indicó que se reunieron profesionistas de diferentes partes del mundo y disertaron sobre los avances de la técnica.
“De manera paralela se desarrolló el consenso latinoamericano de citometría de flujo, donde participaron representantes de América Latina. Se desarrolló una reunión independiente del congreso con la participación de un centenar, acordaron de los acuerdos sobre el manejo de la técnica en América Latina”, declaró.
Explicó que la citometría de flujo es una técnica especializada con que se miden propiedades celulares gracias al tránsito que realizan por una corriente líquida, para ser medidas por un grupo de detectores de luz, lo que proporciona información más sensible que no puede ver el ojo humano a través de un microscopio.
“La técnica contribuye en la detección de pacientes con leucemia, en el Iecan. Es lo que más vemos en el laboratorio de investigación. El 75 por ciento del cáncer del niño, son leucemias agudas, por eso es que nos hemos enfocado a ese grupo. Sólo el 11 por ciento de los hospitales en el país de tercer nivel se cuenta con un citómetro de flujo; y nosotros formamos parte de ese 11 por ciento”, detalló la especialista.
Mónica Saavedra abundó que además de la leucemia, con el citómetro de flujo se pueden ver otras enfermedades.
“Se pueden ver todas las malignidades hematológicas, los cánceres de la sangre como los mielomas, linfomas, leucemias crónicas, agudas, púrpuras y otras. En el Iecan sólo se diagnostica a los pacientes con leucemias agudas porque son la mayor cantidad de pacientes bajo tratamiento de la institución en niños. Somos el único hospital donde se hacen esos estudios y podemos servir como un centro de referencia en toda la entidad, así como en otras regiones como Oaxaca y Michoacán que son las entidades vecinas porque son aparatos sofisticados y sumamente caros que requieren del manejo de una alta especialización de quienes los manejan”, anotó.
Sobre su participación en el congreso latinoamericano de leucemias, dijo que fue para que quienes estudian a esa enfermedad en México y Latinoamérica rediseñaran “un panel de anticuerpos inteligente, lo que significa que con la menor cantidad de recursos haya mejores resultados. Un frasco de anticuerpos monoclonales, cuesta 15 mil pesos y el contenido no alcanza el mililitro de volumen, el costo de estos anticuerpos es elevado y para que nosotros podamos diagnosticar a un paciente debemos tener por lo menos 22 anticuerpos o frasquitos distintos. Por ejemplo en Europa y en Estados Unidos los citómetros tienen más de 40 frasquitos, pero allá no hay gente que maneje los citómetros porque cobran mucho por sus honorarios. En América Latina los gastos más fuertes no son los profesionistas, sino de los frascos monoclonales. No podemos hacer paneles gigantes de 50 frascos y lo que buscamos que haya suficientes referencias para hacer un buen diagnóstico.
Mencionó que las investigaciones que se realizan en el área de citometría de flujo, una de ellas lleva cuatro años desde que comenzó en el “fenotipo inmunológico de la leucemia aguda infantil” y una segunda con tres meses de desarrollo para el análisis de lo que denominó “enfermedad mínima residual”, esta última, aclaró, “es la cantidad de células tumorales que circulan en un pacientes después de la quimioterapia, es el residuo y allí la técnica es importante porque en un microscopio se observa un número determinado de células malignas, pero cuando el número analizado de células se amplía, se agrandan las posibilidades de dar un diagnóstico certero”, finalizó.

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