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Reciben el Nobel de Física el francés Serge Haroche y el estadunidense David J. Wineland

Diana Saavedra / Agencia Reforma

Ciudad de México

¿Cómo se mide algo que es invisible o que no se puede tomar con la mano, como lo es una partícula de la luz? La respuesta a esta pregunta le ha valido al francés Serge Haroche (1944) y el estadunidense David J. Wineland (1944) el Premio Nobel de Física de este año.
De forma independiente, ambos crearon métodos novedosos para medir y manipular partículas atómicas conservando su naturaleza cuántica, algo nunca antes visto.
Para medir el tamaño, peso o movimiento de uno o dos átomos, o de fotones (partículas de luz) las leyes de la física clásica no pueden aplicarse, pues se trata de unidades extremadamente pequeñas. Es aquí donde aparece la física cuántica, explicó el mexicano Gerardo Herrera Corral, físico del Centro de Investigación y Estudios Avanzados.
“Ellos han sido pioneros en la técnica para atrapar con luz un solo átomo, verlo y medirlo, mostraron que es algo posible”, precisó Herrera Corral.
Pero las partículas no suelen ser aisladas fácilmente del ambiente que las rodea, pues inmediatamente pierden sus propiedades cuánticas (las cuales pueden parecer contradictorias). Así que David J. Wineland, quien es líder del equipo de investigación de iones en el National Institute of Standards and Technology (NIST) y profesor de la Universidad de Colorado en Boulder, aprovechó una luz láser para alterar el movimiento de iones de berilio y medir justamente sus propiedades cuánticas.
En tanto, su colega y amigo Serge Haroche, doctorado en la Universidad Pierre y Marie Curie y actualmente profesor del Collége de France, aplicó el concepto opuesto, atrapó fotones o luz en una pequeña cavidad entre dos espejos superconductores y los hizo rebotar por un décimo de segundo, tiempo en el cual hizo pasar un átomo de Rydberg (mil veces más grandes que los átomos típicos) que alteró el movimiento de los fotones, lo cual permitió a Haroche y a su equipo contarlos como canicas en un frasco.
Ambos trabajos, reconoció la Fundación Nobel, sentarán las bases para la creación de una computadora cuántica, que podría ser desarrollada durante este siglo y que, prevén, revolucionará las tecnologías modernas, así como lo hicieron en el siglo pasado los ordenadores.
Actualmente, Wineland desarrolla un reloj óptico cientos de veces más preciso que el reloj atómico de cesio, que mide el tiempo estándar en el mundo. Se dice que si el reloj óptico hubiera comenzado a medir el tiempo tras el Big Bang, hace 14 mil millones de años, a la fecha podría tener sólo cinco segundos de retraso.

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