Fue casual la muerte del líder de Los Zetas; creían que caería primero el Z-40
Abel Barajas / Agencia Reforma
Ciudad de México
La muerte de Heriberto Lazcano fue imprevista, pues la Secretaría de Marina nunca sospechó que se tratara del líder de Los Zetas y tuvo la primera noticia hasta el lunes por la noche, un día después del abatimiento, cuando se lo informó la Procuraduría de Coahuila.
Lazcano de hecho murió en un operativo que llevaron a cabo seis infantes de fuerzas regulares de la Primera Zona Naval, a bordo de una camioneta, quienes realizan labores de patrullaje en la región. Sus verdugos no fueron tropas de élite y mucho menos numerosas.
“Si hubiéramos sabido que era el jefe de Los Zetas, se hubiesen mandado a mucho más elementos y de Fuerzas Especiales”, dijo una fuente del gobierno federal.
Funcionarios federales dijeron que desde el 2010 Lazcano ya sólo se movía entre el noreste de Coahuila y Nuevo Laredo, Tamaulipas. Para andar entre la gente, prescindía de su escolta y manejaba un perfil bajo.
La Armada recibió una denuncia anónima que únicamente reportaba que había sujetos con armas en un juego de beisbol en Progreso, Coahuila. No tuvo referencia de que se tratara de un alto líder criminal. Por eso enviaron sólo a una camioneta hasta el sitio.
Los infantes llegaron a las 1: 30 de la tarde hasta el parque y fue cuando Lazcano y otro sujeto, de nombre Adalberto Rodríguez Rodríguez, presunto jefe de plaza en Progreso, se subieron de inmediato a una camioneta y arrancaron. Rodríguez iba al volante y El Lazca de copiloto.
De acuerdo con las fuentes, en medio de la persecución, el ex militar logró bajarse del vehículo, con un rifle de asalto AR-15, que traía acondicionado con un dispositivo lanzagranadas. Logró disparar una granada que hirió con una esquirla a uno de los marinos.
Su ataque no alcanzó para disuadir a sus persecutores ni lograr huir, pues fue muerto al tercer impacto de bala. Uno fue en la cintura, otro en el abdomen y el mortal le entró por la nuca.
Lazcano no llevaba ninguna identificación, al parecer cargaba con un teléfono celular que estaba apagado. Su presunto cómplice llevaba una credencial que lo identificó como Adalberto Rodríguez.
A las 2 de la tarde terminó la refriega y los marinos solicitaron el apoyo de la Procuraduría de Justicia del estado, cuyos agentes ministeriales y peritos arribaron al lugar de los hechos hasta las 8 de la noche del domingo.
La no intervención de la SIEDO en las diligencias iniciales era por el desconocimiento de que se trataba del número uno de Los Zetas.
Luego de que la Marina entregara los cuerpos, éstos fueron trasladados hasta las instalaciones del Servicio Médico Forense de Sabinas. La Armada se retiró, sin saber quién era el sujeto sin identificaciones, aunque ya se habían levantado sus huellas dactilares y fotografías.
La Procuraduría de Coahuila no ha explicado hasta ahora por qué los cadáveres aparecieron en la Funeraria García, en Sabinas, de donde un grupo de sicarios se los robaron 5 horas después de que fueran puestos en manos del Ministerio Público local.
El asalto en los servicios funerarios ocurrió alrededor de la 1 de la mañana del lunes, pero fue denunciado a las autoridades hasta las 8 de la mañana
Una fuente federal dijo que a partir de la denuncia, comenzaron a ser contrastados los registros dactilares levantados con los existentes en la Plataforma México, donde estaban sus huellas desde 1998, cuando fue encarcelado en Matamoros por transportar un cargamento de mariguana.
“Alrededor de las 7 de la noche, la Procuraduría Estatal informó a la Armada que todo parecía ser que era Lazcano, pero dijeron que había un problema, que no tenían el cuerpo”, dijo una fuente del gobierno federal.
En la Marina se dijeron sorprendidos, porque pensaban que sus pesquisas llevarían primero a Miguel Treviño Morales El Z-40 y su hermano Omar El Z-42, quienes según la inteligencia naval están escondidos en la misma zona donde cayó Lazcano.
“Estamos ya muy cerca de El 40, nosotros pensábamos que primero caería Treviño, antes que Lazcano, pero resultó al revés”, dijo un funcionario.
El caso Royale ya está cerrado: Jorge Domene
Con el abatimiento de Heriberto Lazcano, el caso del ataque al Casino Royale queda prácticamente cerrado, al ya no haber más personas señaladas como responsables de estos hechos, aclaró Jorge Domene, vocero del gobierno de Nuevo León.
En una conferencia de prensa donde se dieron detalles de las medidas que tomaría el gobierno del estado tras la muerte del líder de Los Zetas, el funcionario dijo que el caso está cerrado.




