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El Nobel de Química para los estadunideses Robert J. Lefkowitz y Brian K. Kobilka

Diana Saavedra / Agencia Reforma

Ciudad de México

Descubrir los pequeños receptores de información que nos permiten percibir el ambiente y sentir ansiedad, depresión o miedo gracias a sustancias como la adrenalina, la dopamina y otras que ponen alerta nuestro cuerpo, les ha valido a los estadunidenses Robert J. Lefkowitz y Brian K. Kobilka el Premio Nobel de Química 2012.
Sven Lidin, miembro del Instituto Karolinska, explicó que por mucho tiempo fue un misterio cómo las células podían percibir el ambiente. Se sabía que hormonas como la adrenalina tienen poderosos efectos al incrementar la presión sanguínea y hacer que el corazón lata más fuerte y se sospechaba que la superficie celular tenía algún tipo de hormona que recibía la información.
“Recuerdan la última vez en que fueron asustados por un ratón o tuvieron miedo por volar, la adrenalina es la responsable de hacer cambios en billones de células que ponen alerta nuestro cuerpo. Gracias a los galardonados de este año sabemos ahora el mecanismo de cómo es que la adrenalina comunica la información a los diversos sectores del cuerpo”, dijo Lidin.
“Gracias a los receptores estudiados por Lefkowitz y Kobilka podemos disfrutar de una taza de café, pues nos permiten percibir el aroma, visualizar las cosas, percibir el calor de la taza”.
Los receptores estudiados por Lefkowitz y el que en algún momento fuera su alumno, Kobilka, son hoy conocidos como la familia de receptores de proteína G que tienen un importante potencial farmacéutico, pues podrían ser una solución a diversos problemas médicos, reconoció el comité de la Fundación Nobel.
“Los receptores son muy útiles en medicina, pues pueden ser aprovechados cuando neurotransmisores naturales en el cuerpo presentan problemas. Especialmente se tiene ubicado el problema de la dopamina que es crucial para que el cuerpo responda ante ciertas drogas”, comentó Lefkowitz vía telefónica.
“Me siento muy emocionado, un poco en shock y sorprendido. No lo esperaba. Tenía muchas cosas que hacer hoy pero deberé posponerlas pues seguramente mi oficina será un caos el día de hoy”.
Lefkowitz nació en Nueva York en 1943, se doctoró en la Universidad de Columbia y actualmente es investigador del Instituto Médico Howard Hughs y la Universidad de Duke.
Brian L. Kobilka nació en 1955 en Little Falls, Estados Undos. Se graduó de la Universidad de Yale en 1981 y fue alumno de doctorado de Lefkowitz. Actualmente es profesor de Fisiología Celular de la Universidad Stanford.
Con los estadunidenses galardonados hoy, la lista de Premios Nobel de Química suma ya 163 personas entre 1901 y 2012, de los cuales sólo cuatro han sido mujeres, Marie Curie (1911), Irène Joliot-Curie (1935) Dorothy Crowfoot Hodgkin (1964) y Ada E. Yonath (2009).

¿Cómo captan las células su entorno?

En el cuerpo humano cientos de miles de millones de células interactúan a cada instante. Algunas guardan grasa, otras registran la impresión visual, producen hormonas, o construyen tejido muscular. Es crucial que todas trabajen en conjunto y que reciban información de lo que ocurre a su alrededor y para eso requieren sensores.
Los estadounidenses Robert J. Lefkowitz y Brian K. Kobilka descubrieron que dichos sensores son en realidad una familia de receptores llamada Receptor Acoplado a Proteínas G (GPCRs, por sus siglas en inglés), capaces de entrar a la célula y salir de ella llevando información y generando reacciones en cadena, por lo cual les fue otorgado el Premio Nobel de Química 2012.
“Los receptores son muy útiles en medicina. Pueden ser aprovechados cuando neurotransmisores naturales en el cuerpo presentan problemas. Especialmente se tiene ubicado el problema de la dopamina que es crucial para que el cuerpo responda ante ciertas drogas”, comentó Lefkowitz vía telefónica durante el anuncio del premio.
Para encontrarlos Lefkowitz añadió yodo radioactivo a la hormona adrenocorticotrópica, la cual produce la adrenalina.
Al principio no tuvo mucho éxito, pero luego de un año de trabajo logró “sacar de su escondite” a los elusivos receptores. Posteriormente, decidió que su grupo de investigación debía encontrar los genes que codifican los receptores y para ello contrató a Brian Kobilka, quien estaba interesado en el tema.
“Cuando tienes un objetivo, obviamente quieres ser el primero en encontrarlo. Los científicos somos tan competitivos como atletas profesionales. No puedes preocuparte o distraerte de tu objetivo”, dijo Kobilka a la Fundación Nobel.
Luego de trabajar arduamente en el proyecto, ambos encontraron que el receptor posee siete espirales helicoidales largas y gruesas (hidrofóbicas) que le permiten abrirse paso hacia adelante y atrás a través de las paredes celulares.
De hecho, Kobilka encontró que los GPCRs son multifuncionales y trabajan con varias hormonas fuera de la célula, por lo cual los científicos comienzan a referirse a ellos también como receptores transmembrana siete (7TM).
“Aún falta mucho por saber. Las medicinas no son perfectas, tienen efectos secundarios, algunos de los cuales se deben a que un receptor no funciona bien, así que debemos estudiarlos más a fondo para aprovechar la información en términos terapéuticos”, consideró Kobilka.

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