Obliga la Fuerza Aérea turca a un avión de pasajeros sirio a aterrizar
DPA
Estambul
La Fuerza Aérea turca obligó ayer a un avión de pasajeros sirio a aterrizar en Ankara y, según informan medios locales, se confiscó material que estaba siendo transportado en la nave en violación de las leyes de la aviación civil.
Medios turcos indicaron que el avión, con 35 pasajeros a bordo, volaba desde Moscú hacia Damasco. En horas posteriores precisaron que el material confiscado era, en su mayor parte, sistemas de cohetes y equipos de comunicación que al parecer estaban dirigidos a las tropas del régimen del presidente sirio Bashar al Assad.
Rusia es uno de los principales aliados y proveedores de armas del gobierno sirio, mientras que gran parte de la oposición siria ha hecho base en Turquía.
Una vez hecha la confiscación, se permitió que el avión continuara viaje en horas tempranas del jueves, informó el ministro turco de Exteriores, Ahmet Davutoglu, sin precisar cuál había sido el material incautado.
Davutoglu había informado previamente a la emisora estatal de televisión TRT desde Atenas que el avión había sido forzado a aterrizar debido a que existían informaciones de que podría estar transportando “cierto equipamiento en violación de las reglas de aviación civil”.
La Fuerza Aérea turca envió varios aviones de combate del tipo F-16 para escoltar al Airbus y forzar su aterrizaje en el aeropuerto de Esenboga, en Ankara, para una revisión de seguridad. Las autoridades turcas señalaron que “recibieron informes de los servicios secretos de que el avión transportaba una carga sospechosa”.
“Estamos decididos a detener el flujo de armas a un régimen que ejecuta implacables masacres contra su propio pueblo”, citaron medios locales declaraciones del ministro Davutoglu. “No podemos permitir que nuestro espacio aéreo sea utilizado para ese tipo de misiones”, enfatizó.
Poco después de que el avión sirio fuera interceptado, Ankara advirtió a las compañías aéreas turcas de usar el espacio aéreo sirio para prevenir posibles acciones en represalia desde Damasco.
El canal TRT informó que un avión turco que había despegado hacia Arabia Saudí regresó al país y aterrizó en el aeropuerto de Adana.
Por el momento no hubo ninguna repercusión en los medios sirios sobre este incidente, el último de una serie que muestra cómo el conflicto sirio se ha extendido más allá de las fronteras. La semana pasada, cinco personas murieron en Turquía por granadas de mortero lanzadas desde Siria. Ankara respondió con un ataque de artillería.
Turquía advirtió ayer que responderá con “mayor fuerza” si continúan cayendo proyectiles en su territorio lanzados desde Siria.
“Ya respondimos, pero si esto continúa, responderemos con mayor fuerza”, citó TRT al jefe del Estado Mayor turco, Necdat Ozel, que se encontraba de visita en la ciudad de Akcakale, en la frontera, donde murieron los civiles la semana pasada tras la caída de proyectiles desde Siria.
Mientras tanto, la cúpula siria acusó a Turquía de escenificar los últimos ataques en la frontera como táctica para imponer la instauración de una “zona libre” tapón en el norte de la provincia siria de Idlib, cerca de la frontera, señala ayer el diario cercano al régimen “Al Watan”.
“Turquía quiere imponer una zona tapón en territorio sirio que supuestamente será controlada por el Ejército Libre de Siria, pero que en realidad protege en la práctica el Ejército turco”, especulaba el diario, que pertenece a un primo del presidente, Bashar al Assad. Ankara pretendería establecer en esa zona tapón campamentos para desplazados.
Rusia es el principal proveedor de armas del régimen del presidente sirio Bashar al Assad. Turquía alberga a gran parte de la oposición siria y recibió a una gran cantidad de refugiados




