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Más vigilancia afuera de hospitales y clínicas de Renacimiento, piden trabajadores a autoridades

Karla Galarce Sosa

Trabajadores de establecimientos que dependen del sector salud de la zona suburbana exigieron a las autoridades un cambio en la estrategia de la Operación Guerrero Seguro.
Indicaron que los datos que proporcionó la líder sindical de ese sector, Beatriz Vélez Núñez, respecto a los hechos de violencia en zonas aledañas a clínicas y hospitales son verídicos, pues existe un abandono por las autoridades en materia de seguridad.
En un recorrido por la zona se constató la seguridad en el hospital Donato G. Alarcón, en el laboratorio Galo Soberón y Parra, el acceso común al Instituto Estatal de Oftalmología, el Capasits, la Uneme y el Centro Estatal de Medicina Transfusional, aunque las vialidades aledañas son prácticamente intransitables para los vehículos debido a baches o reparaciones de la CAPAMA.
Se observó que hay calles alternas que están bloqueadas por las obras del Acabús y las banquetas están ocupadas por comerciantes que ofrecen comida o taxistas que instalaron un sitio en la entrada principal del hospital que ha sido más atacado por integrantes de la delincuencia organizada.
“En Renacimiento estamos en una zona de conflicto. No nos sentimos tranquilos durante nuestros traslados. Aquí (en el hospital) las cosas sí están más controladas por la instalación de las cámaras, por la vigilancia y porque nos cuidamos entre los propios compañeros, pero afuera es donde más hechos de violencia contra nuestros compañeros hemos vivido”, reclamó un médico especialista, quien criticó las cifras oficiales por la “baja” en las estadísticas delictivas en Acapulco.
“Nosotros no vemos que los números hayan bajado, al contrario cada vez hay más secuestros express, más robos con violencia, menos patrullajes y lamentablemente hasta debemos cooperarnos para el pago de los rescates, así como lo hacen los maestros”, se quejó una enfermera.
Los entrevistados solicitaron la omisión de sus nombres e invitaron a las autoridades a llegar a la zona de hospitales de Ciudad Renacimiento todos los días para recorrer los tramos que la mayoría de los empleados efectúan para llegar a sus respectivos centros de trabajo.
Una trabajadora social celebró el paro que mantuvieron los docentes para exigir seguridad en la zona. “Lamentablemente los trabajadores del sector salud no podemos parar labores así como los maestros, pero de no ser por la presión que ellos hacen ante las autoridades las cosas serían peor”.
Los sindicalizados del laboratorio Galo Soberón y Parra comentaron que las medidas de seguridad en esa zona son deficientes y mencionaron el secuestro de una enfermera del hospital Donato G. Alarcón hace un par de meses.
Un cirujano del hospital recordó la serie de irrupciones por grupos armados en la sala de operaciones para sacar a otros heridos de bala el año pasado, así como las amenazas que sufrieron las enfermeras y los doctores durante la intromisión.
“Este es el hospital más expuesto, estamos en una zona muy difícil y todos los días nos llegan heridos de bala, esos pacientes no llegan en las mañanas pero los compañeros del turno nocturno son los que sufren la tensión y la falta de rondines en la zona porque los cambios de turno son en la noche y de madrugada, cuando ningún policía se viene a parar aquí afuera ni hacen recorridos”, denunció el cirujano.
La entrada a la zona de hospitales de Ciudad Renacimiento sólo cuenta con un carril funcionando porque las obras del Acabús continúan allí, a pesar de que en ese tramo Cemex comenzó a trabajarlo en marzo de éste año, es decir hace siete meses.
En la banqueta del hospital hay instalados varios negocios que ofrecen comida y taxistas que tienen sus respectivos negocios en la salida principal y de emergencia del nosocomio con mayor demanda de la ciudad.
Adentro del hospital se pudieron observar cámaras de vigilancia e incluso el jefe de seguridad pidió a este reportera que saliera del sitio y preguntó si tenía permiso para fotografiar el lugar.
La parte posterior del nosocomio sirve de estacionamiento, donde también cuenta con una cámara de vigilancia. Colinda con el Centro Nueva Vida y la Uneme, a las que sólo divide un tramo de reja y una malla ciclónica.
Se constató lo declarado por la líder sindical Beatriz Vélez Núñez, quien señaló que el patio trasero del lugar cuenta con maleza que impide una visibilidad a distancia.
En el camellón de la avenida Juan R. Escudero, domicilio de la zona de hospitales, existe una cámara de vigilancia, pero los empleados de las dependencias se dijeron desprotegidos e hicieron un llamado a los mandos de La Marina y el Ejército para que realicen recorridos por esa zona.
Ayer se pudieron ver retenes de policías federales en la avenida Lázaro Cárdenas, a la altura de Las Cruces; del Ejército frente al Cetis de esa misma zona y de las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE); presencia de policías estatales que cruzaban de Ciudad Renacimiento a la colonia Zapata y una patrulla de la policía vial en el bulevar Vicente Guerrero, frente al paso elevado.

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