Exigen 18 ONG gravar refrescos y establecer bebederos en todo el país
Itxaro Arteta Monteagudo / Agencia Reforma
Ciudad de México
Organizaciones sociales conformaron una Alianza por la Salud Alimentaria para exigir al gobierno federal ocho medidas urgentes a tomar para reducir la obesidad y mejorar la alimentación de la población.
En un manifiesto, firmado hasta ahora por 18 organizaciones, demandan fijar impuestos a refrescos y comida chatarra para invertir esos recursos en crear bebederos en todo el país así como la provisión gratuita de agua potable en escuelas, espacios públicos y comerciales.
“La epidemia de sobrepeso y obesidad es consecuencia de la ausencia de políticas públicas. En los hechos, el Estado ha violado estos derechos por omisión”, señala el documento en referencia a los derechos de la infancia, a la salud y a una alimentación suficiente y saludable, consagrados en la Constitución.
También sugieren que en las escuelas haya opciones de alimentación saludables, basadas en menús y en comida casera, y no en productos industrializados individuales; que éstos tengan obligatoriamente etiquetas sobre sus cantidades de azúcar, grasas, sodio, la presencia de organismos genéticamente modificados, y advertir si hay riesgos por el consumo habitual; además de una campaña de orientación alimentaria nacional, masiva y permanente.
“Prohibir la publicidad y promoción de alimentos y bebidas dirigida a la infancia por todos los medios, como televisión, internet, teléfonos celulares, y espacios dedicados a la infancia, como son escuelas y centros de diversión”, agrega.
Por último, garantizar la seguridad y soberanía alimentarias con el fomento a la producción de alimentos que además formen parte de la tradición cultural del país; cumplir el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, y que la lactancia sea obligatoria los primeros seis meses de vida.
Durante la presentación, el especialista Adolfo Chávez lamentó que por problemas de alimentación, la mitad de la población se vea amenazada por enfermedades crónicas o tenga síntomas de envejecimiento avanzados.
“Se dio la alarma en 1982, cuando la mortalidad por enfermedades crónicas sobrepasó las infecciosas. Se llevó a cabo una reunión con la Oficina Sanitaria Panamericana y con otros países latinoamericanos, que fue llamada por el Instituto de Nutrición, y la verdad es que sólo en México no se hizo nada”, dijo.
Fracasó Calderón en política alimentaria
Las organizaciones consideraron que la estrategia que adoptó el gobierno del presidente Felipe Calderón fue un fracaso, pues aunque en 2010 se adoptó el Acuerdo Nacional por la Salud Alimentaria, como no se le dio rango de ley, nunca tuvo recursos, regulación, mecanismos de seguimiento, obligaciones ni sanciones.
“En sentido contrario a las regulaciones que se aplican exitosamente en diversas naciones para combatir la epidemia de obesidad y a las propias recomendaciones de la OMS, el gobierno mexicano ha claudicado ante los intereses de la industria procesadora de alimentos y bebidas, dejando una política pública en manos de la autorregulación empresarial”, expresaron.
Víctor Suárez, de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras del Campo, afirmó que necesitan romper la alianza entre el gobierno y monopolios para que sea puesto por encima el interés real de la sociedad.




