Octavio Klimek Alcaraz
El modelo mexicano de
reservas de la biosfera
(Primera de dos partes)
Este artículo se basa de manera fundamental en un ensayo del doctor Gonzalo Halffter, uno de los pilares de la ecología en México y en el mundo. El doctor Halffter aborda en su ensayo publicado en el año 2011 titulado Reservas de la biosfera: problemas y oportunidades en México. Acta Zool. Mex. (n. s.), 27(1): 177-189. (http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/575/57518654014.pdf), la historia de lo que a nivel internacional se conoce como el modelo mexicano de reservas de la biosfera, el cual fue posteriormente adoptado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Recomiendo ampliamente a tirios y troyanos de las áreas naturales protegidas en Guerrero leer este ensayo en su totalidad, al final del ensayo viene una propuesta a continuar desarrollando y fortaleciendo para lograr la conservación de la naturaleza en la región de La Montaña, que es la conservación comunitaria.
La Red Mundial de Reservas de la Biosfera registradas por la UNESCO, está compuesta de 610 reservas de la biosfera en 117 países, incluyendo 12 sitios transfronterizos, la Red promueve la colaboración Norte-Sur y la colaboración Sur-Sur y representa una herramienta única para la cooperación internacional mediante el intercambio de conocimientos, el intercambio de experiencias, la creación de capacidad y la promoción de las mejores prácticas (traducción libre del texto de http://www.unesco.org/new/es/natural-sciences/environment/ecological-sciences/biosphere-reserves/world-network-wnbr/).
En la página de la UNESCO antes citada se señala que la visión de la Red Mundial de Reservas de Biosfera del Programa Hombre y su Ambiente consiste en ser una red dinámica e interactiva de los sitios de excelencia. Promueve la integración armoniosa de las personas y la naturaleza para un desarrollo sostenible a través de un diálogo participativo, el intercambio de conocimientos, la reducción de la pobreza y humanos mejoras de bienestar, el respeto por los valores culturales y la capacidad de la sociedad para hacer frente al cambio –lo que contribuye a los Objetivos de Desarrollo del Milenio–. En consecuencia, la Red es uno de los principales instrumentos internacionales para desarrollar y aplicar enfoques de desarrollo sostenible en una amplia variedad de contextos.
Conforme a la UNESCO la misión de la Red es asegurar la sostenibilidad ambiental, económica y social (incluidos los aspectos culturales y espirituales), se asegura a través de:
– El desarrollo y la coordinación de una red mundial de sitios, que sirvan como áreas de demostración y lugares de aprendizaje con el objetivo de mantener y desarrollar la diversidad ecológica y cultural, y asegurar los servicios de los ecosistemas para el bienestar humano;
– El desarrollo y la integración de conocimientos, incluida la ciencia, para avanzar en nuestra comprensión de las interacciones entre las personas y el resto de la naturaleza;
– La construcción de una mejor capacidad global para el manejo de sistemas socio-ecológicos complejos, en particular mediante el fomento de un mayor diálogo en la interface de la ciencia y política, la educación ambiental, y un alcance multi-medios a la comunidad en general.
Por ello, es de destacar que esta Red de la UNESCO se inició en México. De hecho, para mí en lo personal fue siempre un orgullo durante mis años de estudio de doctorado en conservación de la naturaleza al visitar reservas de la biosfera en Europa Central con mi tutor de doctorado el profesor Peter Schmidt, en aquel entonces integrante del comité alemán del Programa Hombre y su Ambiente, que se reconociera esta aportación de México al diseño de éstas.
El doctor Haffter destaca por establecer las primeras reservas de la biosfera en México, entre las que están Mapimí y La Michilia, en el estado de Durango, y jugó un papel importante y decisivo en el decreto de la Sierra de Manantlán como reserva de biosfera en el estado de Jalisco.
Me voy a permitir citar ampliamente de manera textual una parte del citado ensayo del doctor Haffter, que son los antecedentes históricos:
“A diferencia de otros tipos de áreas de conservación in situ, las reservas de la biosfera corresponden a un concepto creado, discutido y modificado por científicos, con el propósito de crear una alternativa distinta, pero no excluyente, a los parques nacionales y similares. Una alternativa que contemple los requerimientos de la conservación de la biodiversidad, pero también las realidades económicas y sociales de nuestros días. Una alternativa que conjugue conservación del patrimonio natural con desarrollo sustentable. Esta alternativa se crea y desarrolla en el Programa Hombre y Biosfera (MAB) de UNESCO…”.
“En el proceso para establecer estas primeras reservas (las antes citadas), se buscó la participación de las poblaciones locales y se incluyeron dentro de los programas de trabajo además de proyectos de investigación básica, otros que pudieran beneficiar directamente a las poblaciones locales, ejemplos serían los estudios para el manejo del agua y la ganadería en Mapimí, o para un uso forestal más sustentable en Manantlán (Halffter, 1984 , a y b, 2002).
“En 1983 se celebró en Minsk (Bielorrusia) la Primera Conferencia Internacional sobre reservas de la biosfera. En esta conferencia, en la que varios científicos mexicanos tuvimos una importante contribución, quedó claro que había dos ideas muy diferentes sobre lo que debía ser una reserva de la biosfera: por un lado la reserva tipo parque; por otro el modelo que se venía experimentando en México y que sería conocida como ‘modalidad mexicana’, con énfasis en la participación local y regional. En la Segunda Conferencia Internacional sobre reservas de la biosfera, celebrada en Sevilla en 1995, la situación había cambiado por completo: la participación y las necesidades de las poblaciones locales, la investigación para el desarrollo sustentable y la restauración de la biodiversidad en áreas degradadas, quedaron totalmente incorporadas en la muy importante declaración que emanó de la Conferencia: la Estrategia Sevilla.
“La Estrategia Sevilla se centra en un desarrollo sustentable que incluya la salvaguarda del ambiente y su riqueza biótica y una mayor equidad social, incluyendo el respeto a los usos tradicionales de las comunidades locales. Busca promover simultáneamente conservación y desarrollo sustentable. Más que ‘islas de conservación’, las reservas deberán ser laboratorios para reconciliar las necesidades del hombre con la conservación de la naturaleza. Se sufragan dos propósitos muy importantes: poner en valor los conocimientos tradicionales, y servir de referencia regional para sobrepasar las dificultades derivadas de distintos programas e intereses regionales.
“Para que los distintos propósitos antes enunciados puedan ser puestos en práctica, dos cosas son indispensables. La primera, establecer una zonación clara dentro de cada reserva, que permita distinguir aquellas áreas destinadas exclusivamente a la conservación y la investigación científica no manipulativa (Zonas Núcleo), de aquellas destinadas a la restauración ecológica y a la búsqueda de alternativas sustentables de uso de los recursos bióticos. El segundo punto esencial es que las reservas no podrían ser espacios vacios de población humana. Sin poblaciones locales no era posible la búsqueda de las nuevas alternativas con sentido biológico, pero también social.
“Muy ilustrativo de la Estrategia Sevilla es el señalamiento de que la gestión de cada reserva debe verse como ‘un pacto’ entre las comunidades locales y la sociedad en su conjunto, representada por sus respectivos gobiernos. Con la Estrategia Sevilla por fin las reservas de la biosfera tienen un documento internacional aceptado por todos los países miembros de UNESCO. Se plantea pasar de una conservación pasiva en la que la prioridad es no intervenir en los procesos naturales, a una conservación activa que incluye la restauración y el uso sustentable. Las muchas experiencias que para entonces se habían implementado en varias reservas, junto con la divulgación de la Estrategia han tenido una influencia que rebasa la red de reservas, cambian en muchos casos la gestión de los parques e influyendo en la creación de áreas protegidas comunitarias, privadas, urbanas o periurbanas (Halffter et al. 2007).
“En febrero 2008 se celebró en Madrid la Tercera Conferencia Internacional de reservas de la biosfera. Su propósito fue determinar qué había pasado con la aplicación de la Estrategia Sevilla (UNESCO-MAB 2008). La recomendación principal fue insistir en el papel de las reservas para promover el desarrollo sustentable.”




