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Miles de indígenas de Guatemala repudian matanza de campesinos durante nueva marcha

DPA

Ciudad de Guatemala

Miles de indígenas guatemaltecos y activistas sociales marcharon ayer en la Ciudad de Guatemala y otros centros urbanos con motivo del Día de la Resistencia Indígena y condenaron la matanza de campesinos por parte soldados del 4 de octubre en una carretera del altiplano.
Con mensajes y pancartas, la columna de manifestantes pidió “justicia” y el cese de la “remilitarización” de las comunidades en el área rural, donde la población indígena es mayoritaria.
La marcha recorrió las principales avenidas de la capital, pasando frente a la sede de la Corte Suprema de Justicia, el Congreso y finalizando, como es costumbre, en la Plaza Central, a unos metros de la Casa Presidencial y frente al emblemático Palacio Nacional de la Cultura, antigua sede del Ejecutivo.
“Ejército asesino”, “No más genocidio”, fueron algunas mantas que portaban los manifestantes y que colocaron en la puerta principal de la brigada militar Guardia de Honor, sede central de las fuerzas armadas, y la cual también estaba ubicada en su trayecto.
Las organizaciones indígenas y campesinas también cargaron ataudes y presentaron arreglos florales por cada uno de los ocho campesinos fallecidos durante los incidentes del 4 de octubre.
La jornada se tornó tensa pues la Policía recurrió a un buen porcentaje del personal uniformado disponible y lo apostó en posición de prevención y vigilancia frente a las principales sedes gubernamentales.
Los comercios cerraron sus puertas y el gobierno decretó asueto en las dependencias del Estado, por temor a que pudieran sucitarse disturbios.
El jueves, nueve militares, incluyendo un coronel y una mujer, fueron capturados en la Guardia de Honor después de que la fiscal general Claudia Paz y Paz los sindicó como responsables de la “ejecución extrajudicial” de seis indígenas que participaban en el bloqueo de una carretera, en la cumbre de Alaska, en el altiplano guatemalteco. Otros dos campesinos fallecieron luego en el hospital por las heridas sufridas.
Los militares han expresado que la turba, que los atacaba con piedras, pretendía quemarlos (lincharlos), por lo que ocho de los 11 custodios que acompañaban el grupo dispararon su arma Galil. El grupo de militares iba desarmado y su equipo se limitaba a escudos y bombas lacrimógenas.

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