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Sustituyen productores de Zihuatanejo las palmeras criollas por híbridas

Productores de coco de Zihuatanejo buscan mejorar su actividad con la sustitución de palmeras criollas por híbridas, que a diferencia de las primeras en tres años ya empiezan a dar fruto.
El productor de coco del ejido El Coacoyul, Jesús Espino Mercado, dijo que hace tres años 10 campesinos de este núcleo agrario se aventuraron a aceptar el proyecto impulsado por el Consejo Estatal del Cocotero a través del programa federal Trópico Húmedo, para renovar sus plantaciones pero con palmeras híbridas.
Ayer el también arquitecto dio a conocer que los productores de ese ejido, quienes hace tres años aceptaron renovar sus plantaciones, ya cosechan coco aunque sus palmeras no rebasan los tres metros de altura y los racimos están casi a ras del suelo.
Explicó que la palma híbrida es el resultado de estudios genéticos llevados a cabo por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, que dio como resultado esa planta que es una cruza que se hace a través de la polinización en la huerta madre de coco de la especie malayo con la huerta padre que es de la especie criollo seleccionado.
Mencionó que la palmera híbrida tiene más ventajas, entre ellas la precocidad, es decir la producción de coco empieza a los tres años de que la planta fue sembrada a diferencia del coco criollo que es hasta los seis o siete años; el producto es de tamaño mediano, lo que a los productores los favorece ya que gran parte de la producción va enfocada a la venta del coco fruta “y nos pagan lo mismo uno de gran tamaño que uno mediano”.
A pregunta expresa, Espino Mercado comentó que también en los ejidos Barrio Viejo y Pantla, en este municipio, algunos ejidatarios aceptaron cambiar sus plantaciones aunque en menor escala que los de El Coacoyul, pues entre los 10 productores plantaron cinco mil palmeras en tres etapas distintas. “Nosotros somos pioneros, por eso les pedimos que vinieran para que nos ayuden a dar a conocer este logro para el campo, queremos promover e incentivar entre los demás productores a que se animen a sembrar palmera híbrida”.
“Se empieza a cosechar en menos tiempo, lo que significa que se le invierte menos en el desarrollo; se les calcula una vida productiva de 50 años desde que empiezan a parir a los tres años, cada dos, tres meses se les puede estar cortando dos racimos con hasta 18 cocos cada uno”, explicó.
Añadió que “afortunadamente de dos años a la fecha el precio de la copra ha mejorado bastante, en particular aquí en nuestra zona el coco tiene una gran demanda a nivel regional como coco fruta por su buena calidad; el precio del coco jimado es bueno también, por lo cual ningún productor en este momento puede decir que no es rentable tener una huerta y decir que el coco no vale, tiene muy buen precio y es rentable, sí cómo no”. (Brenda Escobar /Zihuatanejo).

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