Trasciende lo absurdo artista sinaloense; exhibirá un “diamante” hecho con cabello de tarahumaras
Oscar Cid de León / Agencia Reforma
Ciudad de México
Cuando se habla del lado oscuro de los diamantes, la referencia suele llevar al África Occidental, a los llamados diamantes de “sangre” que eran extraídos por personas esclavizadas a manos de guerrilleros que financiaban sus campañas a través de su comercio clandestino con firmas poderosas del Primer Mundo.
Allí está, por ejemplo, Blood diamond, película de Edward Zwick con Leonardo DiCaprio, Jennifer Connelly y Djimon Hounsou.
Pero ésa no es la historia que interesa a estas líneas, aunque también habla de un diamante que esconde un lado oscuro, ofensivo, cultivado a base del hambre que azota a la Sierra Tarahumara.
Sin embargo, allí está, bello y con su brillo, como las gemas del occidente africano, ignorando su pasado.
Se trata de un proyecto llamado Naturaleza de imitación, que la artista sinaloense Fritzia Irízar presentará el jueves 18 de octubre en la galería Arte TalCual, ubicada en Colima 326-A, en la colonia Roma Norte en la ciudad de México.
La gema que exhibirá al interior de una vitrina es falsa, artificial, pues ha sido fabricada a partir de la extracción de moléculas de carbono del cabello de medio centenar de tarahumaras que presentaban diversos grados de desnutrición, en un proceso químico realizado por Infinity Diamond, empresa estadunidense a la que acuden, sobre todo, quienes pretenden prolongar la “presencia” de sus muertos transformando sus cenizas en “piedras preciosas”.
La fabricación de un diamante regular bajo este proceso, de entre los 2 y los 3 kilates, cuesta por arriba de los 3 mil dólares.
“Haz de cuenta que te cuelgas a tu padre en el cuello por una fortuna. Es un absurdo”, sostiene en entrevista Irízar.
De manera fría, la artista trascendió al absurdo para a través de ese proceso hacer una crítica del estado que atraviesan pobladores de la Sierra Tarahumara, ésa zona al norte del país de la que el año pasado se desprendió incluso un mito que refería la existencia de suicidios colectivos a causa del hambre. Se desataron en ese momento brigadas y de diversas partes del país llegó ayuda alimentaria.
“Decidí que había que hacer una pieza que fuera muy crítica, que pusiera el dedo en la llaga de la problemática, pero que a la vez expusiera muy brutalmente la manera en que asimilamos como sociedad estos problemas, de manera tan efímera: primero te conmueves pero muy pronto se te olvida”.
Bajo ese marco, se propuso recolectar muestras de cabello de ancianos, adultos, jóvenes y niños a través de donaciones.
“Una vez teniendo el cabello ya recolectado, en el momento del hambre, lo hice analizar por un laboratorio de la UNAM. Los análisis manifestaron la falta de algunos nutrientes en el cabello…”.
Quedaba entonces enviar una selección a Infinity Diamond, donde por medio de una presión extraordinaria se extraería el carbono de las muestras hasta cristalizarlo.
Tras el proceso, el hambre y la desnutrición de los tarahumaras habría de devenir en la gema frívolo y superficial que se exhibirá en Arte TalCual.
Irízar precisa que su pieza también habla del sistema económico global, cuya estructura apenas permite, o no, salir de la pobreza a las comunidades alejadas de la llamada civilización.
La presentación del diamante en la galería se desarrollará del mismo modo en que una firma como Swarovski presenta la última de sus colecciones, aunque irá más allá, pues habrá reflexión. Un día antes, en SOMA, que es una organización dedicada al intercambio cultural en la Ciudad de México, la artista hablará sobre el proceso del proyecto.
Fritzia Irízarm nació en Culiacán, en 1977. Estudió Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura Escultura y Grabado La Esmeralda, y Escultura en el Kalamazoo Institute of Arts de Michigan.
Ha obtenido la beca para jóvenes creadores otorgada por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Sinaloa en tres ocasiones y la del Fonca en dos emisiones. Su obra ha sido expuesta en países como Alemania, Francia, España, Estados Unidos e Inglaterra; en México, en recintos como el Ex Teresa de Arte actual, el MUCA-Roma y el Centro Cultural de España.




