Rompe austriaco la barrera del sonido al saltar desde 39 mil metros de altura
DPA
Roswell, EU
El austriaco Felix Baumgartner aterrizó ayer sano y salvo en la tierra luego de completar su salto récord desde la estratósfera al lanzarse desde una cápsula a 39 kilómetros de altura, lo que le permitió convertirse en el primer hombre en romper la barrera del sonido.
El austriaco, de 43 años, logró romper la barrera del sonido en su caída libre al alcanzar una velocidad máxima de mil 342.8 kilómetros por hora, según los primeros datos oficiales proporcionados por el experto de la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) Brian Utley en una conferencia de prensa en Roswell.
De acuerdo con estos datos, el paracaidista superó en 265 kilómetros por hora la velocidad del sonido.
“No tengo idea de si rompí la barrera del sonido y cuándo, en qué momento”, dijo el austriaco tras aterrizar en el desierto de Nuevo México.
Baumgartner aseguró no haber sentido una onda expansiva y dijo que más bien estaba ocupado con otras tantas cosas. “Me liberé de 20 toneladas de carga de mis espaldas”, manifestó, aliviado.
Baumgartner rompió además el récord del vuelo en globo tripulado más alto del mundo y el salto en paracaídas más alto. Sin embargo, no pudo romper el récord de la caída libre más larga, que sigue en posesión de Joe Kittinger, quien acompañó al austriaco en esta hazaña.
“Cuando estaba allí parado en la cima del mundo, te conviertes en tan humilde, no piensas en romper ya los récords, no piensas en obtener datos científicos. Lo único que deseas es regresar con vida”, aseguró tras el impresionante salto, según reportó la emisora CBS. “Algunas veces debemos ir realmente alto para ver cuán pequeños somos”, agregó.
A unos 39 mil metros de altura Baumgartner abandonó la cápsula con la que llegó en un globo de helio a la estratósfera en un viaje de dos horas y media de duración. El globo había partido a las 15:30 GMT de Roswell, en Nuevo México.
Después de un último chequeo, el paracaidista salió a una plataforma y se tiró con un traje presurizado especial. Después de 48 segundos de caída libre rompió la barrera del sonido. Luego la densidad del aire lo fue frenando, abrió su paracaídas y llegó sano y salvo a la tierra. Todo duró cuatro minutos y 19 segundos.
Baumgartner consideró en general que su salto récord fue más duro de lo que pensaba: “En un momento pensé que perdía la conciencia”.
El presidente austriaco Heinz Fischer felicitó a Baumgartner por su éxito, señalando que fue “logrado con coraje y perseverancia y reconocido por todo el mundo”. La Agencia Espacial Europea también se sumó a las congratulaciones, destacando en twitter que fue un “muy, muy valiente paracaidista de caída libre”.
El aventurero austríaco, también conocido como Felix sin miedo, llevaba toda su vida entrenando para este momento. El lanzamiento del globo fue retrasado en varias ocasiones. La prueba estaba prevista originalmente para el lunes, pero debió posponerse debido a las condiciones climáticas.
Cuando se encontraba en la cápsula, el nuevo intento estuvo a punto de ser nuevamente cancelado debido a problemas con el visor del casco, pero igualmente quiso saltar. “Fue la decisión correcta”, indicó.
Nacido en Salzburgo en abril de 1969, a Baumgartner le inspiraron los astronautas que veía en televisión y soñaba con lanzarse en caída libre y volar helicópteros. Su primer salto lo realizó a los 16 años y mejoró sus habilidades con paracaídas como miembro del equipo de fuerzas especiales del Ejército austríaco.
Sus proezas llamaron la atención internacional en los años 90: en 1999 saltó desde las Torres Petronas, en Kuala Lumpur, batiendo un nuevo récord mundial para salto BASE (por sus siglas en inglés Building – Edificio, Antena, Span – Puente (literalmente: vano o arco de puente)
Earth – Tierra). Ese mismo año, realizó el salto base desde la mínima altura lanzándose desde el Cristo Redentor de Río de Janeiro.
Cuatro años más tarde volvió a hacer historia con un “vuelo” en caída libre a lo largo del Canal de la Mancha: saltó desde una avioneta a 32 mil pies y utilizó un ala de fibra especialmente diseñada para cruzar la distancia de 35 kilómetros en sólo seis minutos.
Baumgartner llevaba desde 2010 trabajando para batir el actual récord de altura en salto en paracaídas. Antes estaba en posesión de Kittinger, que en 1960 saltó desde una distancia de más de 31 kilómetros sobre la superficie terrestre.
Kittinger, de 84 años, que forma parte del equipo de asesores de Baumgartner, también fue el primero en felicitarle cuando aterrizó tras sus dos saltos de prueba: el primero desde 22 mil metros de altura, en marzo de 2012, y el segundo desde casi 30 mil metros, en julio.
Decenas de equipos de televisión y páginas de Internet siguieron este domingo en directo el evento, auspiciado por Red Bull. Los costes se estima que alcanzaron los 50 millones de euros (casi 65 millones de dólares), aunque Red Bull no ha dado a conocer una cifra oficial. El efecto publicitario es enorme pues se calcula que cientos de millones de personas siguieron el salto en todo el mundo.




