Hay más impacto sicológico que violencia en la cinta Después de Lucía: Michel Franco
Minerva Hernández / Agencia Reforma
Ciudad de México
Si bien el director Michel Franco quería transmitir a través de la cinta Después de Lucía lo cruel y dramático que puede ser el bullying entre adolescentes, desde el inicio se propuso no ser morboso en las imágenes que mostraría al público y dejar que la historia y las actuaciones le dieran material suficiente al espectador para que sacar sus reflexiones.
“Me llama la atención que se hable de violencia en la película, porque realmente no se muestra tanto. Creo que es más el efecto sicológico o la acumulación de angustia que te provoca lo que te hace sentir que es muy violenta. Filmarlo fue fácil, porque siempre cortamos la escena antes de llegar a más. Por ejemplo, en la escena en la que van a tener sexo José (Gonzalo Vega Jr.) y Alejandra (Tessa Ia), paro antes. Por ese lado fue fácil; en realidad, la violencia ocurre fuera de cuadro. Trato de no ser morboso en ese sentido y de permitir de que el espectador analice y no sean elementos de shock”, explica Franco.
Después de Lucía, ganadora en la sección Una Cierta Mirada en la pasada edición de Cannes, presenta la historia de Alejandra, una chica que se muda a la ciudad junto con su padre para iniciar una nueva vida después de la muerte de su madre. Pero toda su existencia cambia cuando, después de que un video sexual suyo es visto por todos sus compañeros de escuela, comienza a ser víctima de las peores humillaciones.
“En esta película hay varias capas y varios temas, uno es el luto, la falta de comunicación entre miembros de una familia, lo cual ya había abordado en mi primera película (Daniel y Ana) y también está el tema del bullying.
“La película es una especie de análisis de por qué la sociedad se ha tornado tan violenta o por qué ha aceptado que esa violencia se viva de manera cotidiana y se acepte”, agrega Franco.
Otras escenas que ejemplifican lo dicho por el realizador respecto a no caer en la morbosidad durante la historia son cuando se presenta una violación o cuando las supuestas amigas de Alejandra la agreden y le cortan el cabello. En ambas, se muestra sólo el inicio de la acción, dejando a la imaginación del espectador el resto.
“Sí acumulé mucha angustia en cierto momento, porque por más que sabes diferenciar tu vida personal del papel que estás actuando, pues sí eres tú el que estás recibiendo los golpes y el que está siendo moldeado por el director hasta obtener lo que él quiere. Al principio, Michel me presentó a un amigo en el que se basó para tomar algunas ideas del guión, porque había sufrido mucho bullying”, cuenta Tessa Ia.
Después de Lucía, que se estrena hoy en salas del país con 220 copias, fue seleccionada recientemente por la Academia mexicana para buscar una nominación para el país en los premios Oscar y Goya en la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera y Mejor Película Iberoamericana, respectivamente.
Prepará Michel Franco nuevo filme
En Después de Lucía, su segunda película, el director Michel Franco confió algunos de sus papeles a chicos que no eran actores, y para la tercera, A los Ojos, sólo contó con una actriz profesional entre todo el elenco. Aun así, el realizador descarta que este recurso se vaya a convertir en algo frecuente en su trabajo.
“Cada cinta es otra historia. No hay que generalizar ni etiquetar. Cada guión requiere otra cosa. El chiste, cuando no son actores, es que el público no se dé cuenta de que no lo son. No importa qué decisiones tomes como director, siempre y cuando ayudes a que la película penetre en el espectador. Si empiezas con caprichos, te estás poniendo el pie solo”, dijo Franco.
A los Ojos, en etapa de postproducción, es protagonizada por Mónica del Carmen, quien es la única actriz profesional, pues los demás involucrados son jóvenes en situación de calle.




