Muestra el combo Paté de Fuá que el fox-trot, el jazz y el tango siguen vigentes
Redacción
El combo Paté de Fuá convirtió la franja de arena de la playa Tamarindos este sábado en la noche en un improvisado salón de baile de los años 20 del siglo pasado. Jóvenes nacidos a finales del siglo XX bailaron junto al mar fox-trot, jazz y tango, con un grupo que llegó al puerto como extensión de la edición 40 del Festival Internacional Cervan-tino cuya sede principal es Guanajuato.
Luego de una hora de retraso, por fin la combinación de músicos mexicanos y argentinos pudieron brindar al público lo mejor de su discografía. Comenzaron con El tren.
A pesar de la música comercial que insistentemente sonaba en las bocinas del restaurante de al lado, ésta no pudo rebasar la calidez de la trompeta, la precisión del contrabajo, el ritmo en la batería y la pasión en la guitarra y el banjo, además del lamento del acordeón. Una vez que se consideraron afinados, lograda la armonía, comenzaron a esgrimir esos acordes viejos, que muchas veces suenan tan modernos.
La gente pedía constantemente La Colegiala, pieza que interpretaron con el baile característico del contrabajista.
Celoso y desubicado fue un tema que la mayoría coreó y provocó en los jóvenes y mayores un baile digno de verse en los salones de Nueva Orleans a principios del siglo pasado.
En el restaurante de al lado había una fiesta privada, y con ese pretexto no tuvieron la delicadeza de apagar o al menos disminuir el sonido de la cumbia, pero esto no arredró al sexteto: “mandamos saludos a la cumbia que no ha dejado de sonar”, dijo el cantante con ironía.
Scott Joplin, el maestro del ragtime, precursor de jazz, estaría orgulloso de los que vinieron después de él, como Paté de Fuá, que dejaron muestra de que los ritmos que surgieron en el siglo XIX y XX siguen vigentes.




