Cierran hoy las festividades del Señor del Nicho en Tlapa que congregaron a cientos de feligreses
Carmen González Benicio
Tlapa
La conmemoración religiosa católica del Señor del Nicho reunió a cientos de feligreses que acudieron del 1 al 22 de este mes en procesión a mostrarle su fe con flores, velas, música de viento, castillos de fuego artificial y el tradicional baile de La Mona y su mojigangas.
La fiesta del Señor del Nicho concluirá hoy con la tradicional procesión de la imagen del Cristo sufriente por el primer cuadro de la ciudad y que será recibido por los tapetes multicolores con imágenes, flores o símbolos religiosos de aserrín pintado.
Desde el 1 al 22 de octubre, por las tardes, iniciaban las procesiones desde el hospital general a la catedral de San Agustín, donde los cohetes acompañaban a las decenas de fieles agrupados en gremios de empresas de autobuses, sitios de taxistas, vendedores de materiales para construcción, de música, de piperos; en grupos religiosos, marchistas para carreras guadalupanas, empleados de instituciones de gobierno como el Ayuntamiento municipal, la Jurisdicción Sanitaria, la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos indígenas, el gremio de albañiles o la de familiares radicados en Estados Unidos, entre otros de una lista extensa.
Para entrar en procesión los grupos se organizan y piden cooperaciones a sus adeptos para así sufragar los gastos. Tal es caso del gremio de albañiles, que partió desde la casa del presidente del grupo, Antonio Pantaleón Maldonado, en la colonia Loma Bonita.
El gremio de albañiles para cumplir con su participación de fe, gastó 10 mil pesos para un castillo y dos toritos que llevaron a la iglesia y que elaboró un indígena nahua de la comunidad de Aquilpa. Otros mil pesos los invirtieron en en flores; mil pesos en cohetes, cuyo sonido se interpreta para avisara a la gente que es hora de reunirse, salir y de aviso de que van llegando a la iglesia que los recibe con el repique de campanas.
Al gasto se suman 4 mil pesos por el pago de la banda de viento que llevó Mañanitas al Señor del Nicho y los acompañó en los preparativos y recorrido a la iglesia; más el pago de la misa de 400 pesos y un desayuno para sus agremiados para abordar el cambio de la directiva.
El castillo lo realizaron por la mañana del 20 de octubre, fecha que tienen asignada para su procesión.
El albañil Felipe González Balbuena contó que entre 1976 y 1979 el gremio de los albañiles obtuvo la responsabilidad de estar durante tres días –del 20 al 23 de octubre– en la iglesia. “Entrabamos con la procesión y de ahí nos quedábamos para cambiar la ropa al patrón, bajarlo de su nicho, cuidarlo en la procesión y cuando la gente pasaba a besarlo y subirlo. En ese tiempo nos encargábamos de reparar la iglesia, ahora sólo nos dejan pintar la barda”.
Pantaleón Maldonado dijo que son 80 albañiles a los que visitaron en las comunidades de Axoxuca, Atlamajalcingo del Monte, la Soledad, Tlaquilzinapa, en las colonias Loma Bonita, Lázaro Cárdenas, Aviación, Cuba, Jardín de Niños, Tepeyac y San Antonio para pedir las cooperaciones.
La forma en que el gremio de albañiles entra en procesión a la iglesia durante la fiesta del Señor del Nicho es similar a la de otros gremios.
Una procesión muy singular es la de los familiares de los radicados en Estados Unidos que entró el 21 de octubre con la banda de viento, La Mona y las banderas de México y Estados Unidos, así como el nombre de los estados en que radican sus familiares en el extranjero. Su punto de partida fue en la estatua de Emiliano Zapata y de ahí se desplazaron a la iglesia.
El día más significativo de la fiesta del Señor del Nicho es el 23 de octubre, porque ese día fue encontrado bajo un túnel en el templo de los agustinos, supuestamente resguardado para no ser quemado durante la época de la llamada Guerra Cristera entre 1926 y 1929.




