Renuncia presidente de comité italiano tras condena por no alertar de terremoto en L’Aquila
El jefe de un grupo de expertos italiano sobre desastres naturales renunció ayer a su cargo después de que siete ex miembros del comité fuesen condenados por la justicia el lunes por no avisar a la población de la localidad de L’Aquila de que existía el peligro de un terremoto.
“No veo las condiciones para trabajar en paz”, afirmó el presidente del comité nacional encargado de alertar sobre peligros naturales, Luciano Maiani. El funcionario dijo además que le seguirán otros integrantes del panel.
El comité, nombrado por el gobierno, alerta a las autoridades italianas de protección civil de los riesgos de terremotos, erupciones volcánicas, incendios forestales, desastres químicos, inundaciones o aludes.
El periódico Corriere della Sera ya había anticipado que Maiani, un destacado médico, iba a dimitir en protesta por la condena de sus antecesores a seis años de cárcel.
Uno de ellos, Enzo Boschi, de 70 años, declaró a la prensa que se siente “abatido” y “desesperado” por la decisión.
Boschi dirigía el Instituto Nacional Italiano de Geofísica y Vulcanología hasta el año pasado y participó en un encuentro del comité nacional justamente en L’Aquila días antes de que el terremoto matara a 309 personas el 6 de abril de 2009.
“Nosotros los sismólogos no podemos predecir los terremotos, es imposible predecirlos”, dijo Boschi al diario Il Messaggero de ayer.
Como prueba, alegó que los científicos estuvieron recogiendo mediciones ese día en la zona, pero a 70 kilómetros de L’Aquila.
Boschi negó además haber dicho nunca a los residentes de L’Aquila que les “garantizaba” que todo estaba bien y destacó que son los políticos y funcionarios, y no los científicos, los que decidían la evacuación de la ciudad.
La única precaución posible es construir edificios antisísmicos, añadió. Tras el terremoto se descubrió que muchas de las construcciones que se derrumbaron estaban hechas con materiales malos y que no cumplían con las regulaciones de seguridad. (DPA / Roma).




