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Rechazan médicos a las parteras, advierte consejera de la Escuela de Partería

La consejera de la Escuela de Partería Profesional de CASA, Nadime Goodman dijo que en un principio las parteras egresadas deberán en un principio tolerar el rechazo de médicos no sensibilizados.
“Se maltrata a las parteras por ser parteras, ser mujeres y por estar agremiadas con las mujeres pobres, los médicos tampoco son expertos en parto normal, está comprobado que en esta área la atención es deficiente y no quieren atender partos, no quieren estar dos días con la mujer y la partera sí acompaña a la mujer”, dijo.
Agregó que la falta de aceptación de las parteras es porque se les responsabiliza cuando las cosas no salen bien “se corta la cabeza de quien nos trae malas noticias” en lugar de trabajar conjuntamente.
Dijo que la partería tradicional tiene mucha riqueza y al combinarse con la obstetricia moderna da mejores resultados porque permite que las mujeres tengan un parto humanizado.
La escuela inició cursos el 20 de agosto en La Montaña como una alternativa para disminuir las muertes maternas que se agudizan con la  pobreza, comentó la consejera de la organización Nadine Goodman.
Comentó que el proyecto impulsado por el gobierno del estado dará oportunidad a las mujeres de prepararse en un nivel técnico que les permita acceder a estudios y trabajo por la cédula que obtendrán por los tres años y el año de servicio social que tienen que cumplir.
Goodman destacó la importancia de la escuela porque quienes egresen serán de la comunidad y fungirán como enlaces con la partera tradicional y el hospital de segundo nivel.
Agregó que pretenden bajar las tasas de cesáreas no justificadas medicamente  y apoyar a las madres para que los infantes no nazcan con bajo peso.
La consejera dijo que la muerte materna no sólo ocurre en indígenas, aunque aclaró que son las más vulnerables por la pobreza, pero es un problema nacional e internacional por lo que era necesario analizarlo desde diferentes enfoques y no sólo se busque abatir la muerte materna sino dar una atención de calidad.
Reconoció que será difícil que los trabajadores de hospitales modifiquen su forma de atender pero poco a poco harán los cambios.
Informó que la escuela tiene 30 alumnas de 150 que presentaron solicitudes y son jóvenes indígenas que quieren servir a su comunidad, tienen parientes o familiares parteras y que provienen de las comunidades donde las tasas de mortalidad materna e infantil son altas.
La escuela funciona en instalaciones prestadas por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Cdi) y  duermen en la Unidad de Servicios Integrales de Jornaleros agrícolas que alberga a las 30 becarias que harán sus prácticas clínicas en el Hospital General y el Hospital del Niño y la Madre Indígena. (Carmen González Benicio / Tlapa).

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