Continúa la venta de cohetes en el mercado central, algunos con más pólvora
Yee Trujillo
A sólo tres días de la muerte de dos adultos y un niño de seis años por la explosión y el incendio de un domicilio que se usaba para guardar y vender cohetes en la parte alta de la colonia Cuauhtémoc, unos 17 comerciantes venden todo tipo de material pirotécnico en el Mercado Central de Acapulco.
La madrugada del miércoles tres personas murieron calcinadas en dicho lugar, y a pesar de que durante estos últimos meses del año las lesiones en niños y adolescentes aumentan por el uso excesivo de pirotecnia, una gran variedad de cohetes son vendidos sin control y sin que la Subsecretaría de Protección Civil o la Dirección de Protección Civil y Bomberos acudan a confiscar el material.
En un recorrido por el centro de abasto y las calles aledañas se observaron 17 puestos de cohetes, uno de ellos en plena avenida Cuauhtémoc, entre las calles Cerrada de Vallarta y Diego Hurtado de Mendoza, e inclusive dos de los puestos eran atendidos por niños que explicaban cuáles tronaban mejor, cuáles se cebaban con mayor frecuencia o qué tan lejos podían volar los objetos que colocaban cerca al explotar, mientras mostraban a otros pequeños las llamadas chispas, garbanzos, bombas, cohetones y palomas de todos los tamaños.
“Lléveselo, seño, salen buenos”, comentó un niño que atendía uno de los puestos de la calle Feliciano Radilla, mientras sostenía una vieja paloma de más de 20 centímetros, que dijo: “explota bien chido”.
Afuera del mercado, sólo en las calles 18 de Marzo, Cerrada de Vallarta y Feliciano Radilla —entre Diego Hurtado de Mendoza y 16 de Septiembre— se observaron nueve puestos que vendían desde las tradicionales luces de bengala hasta las peligrosas bazucas, que este año además de ser de un mayor tamaño han aumentado el contenido de pólvora, porque según los mismos vendedores cada uno de los tres cohetes del paquete que cuesta entre 500 y 650 pesos, ahora explota en dos ocasiones al ser lanzado a través de un tubo de papel que se utiliza como lanzacohetes.
Dentro del mercado central se observaron otros seis puestos de cohetes, tan sólo en unos 30 metros del estrecho pasillo ubicado entre la nave de hierbas y la nave de jarciería, y en la mayoría de éstos se vendían unas 15 bazucas dobles, además de las bazucas que causan una sola explosión por 200 o 250 pesos, además de toritos por 350 pesos, bolsas de más de un kilo de buscapiés o palomas pequeñas por 150 o 120 pesos, carritos de papel acondicionados con cohetes para impulsarlos por 20 pesos y pequeños toritos de unos 15 centímetros de alto que llamaron la atención de varios niños.
En la calle Ignacio Vallarta sólo se observó un puesto, aunque éste vendía unas palometas negras de más de diez centímetros de largo por 15 pesos, así como unos diez paquetes de medio millar de cohetes blancos que costaban 25 pesos cada una, y varias bolsas de buscapiés.




