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Federico Vite

Una propuesta de miedo

Seth Grahame-Smith es uno de los responsables de la versión zombie de Orgullo y prejuicio, publicada en 2009 por la editorial Umbriel (intervención a la novela de la escritora Jane Austen), en la que Seth inserta hordas de muertos vivientes en la época victoriana, todos elegantes y hermosamente sanguinarios. Un año más tarde, el también guionista de cine se encargó de mitificar una de las figuras más emblemáticas de la historia de Estados Unidos, Abraham Lincoln, a quien le atribuye una característica enigmática: caza vampiros. Abraham Lincoln: cazador de vampiros (Grand Central Publishing , 2010, 336 páginas) empieza de una manera bastante peculiar, pues Seth narra que un extraño hombre le pide que escriba la biografía de Lincoln, ese granjero rodeado por esclavos y gente de color, quien siendo niño descubre la existencia de los vampiros. Este documento no se caracteriza por haber sido escrito con buena prosa, incluso se diría que la narración es atropellada, pero se deja leer con gusto y morbo. Tiene algo que sólo los libros atractivos generan, esa pregunta quisquillosa de un lector desbocado: ¿y qué sigue?
Grahame-Smith descubrió el Diario secreto de Abraham Lincoln. Usó ese asombroso documento como guía y reconstruyó la historia del prócer estadunidense. Reveló algunos secretos de la Guerra Civil y destacó la incidencia de los vampiros en el nacimiento y desarrollo de Estados Unidos, así como el momento en que esas criaturas casi acabaron con el país mencionado.
La biografía Lincoln se convirtió en un best seller muy pronto (el filme homónimo, dirigido por Timur Bekmambetov, se estrenará en estos días en varios complejos
cinematográficos del país) porque ofrece una versión peculiar sobre la lucha en contra de la esclavitud, pues para este Lincoln los terratenientes del sur eran vampiros (se alimentaban de esclavos) y resultaba imponderable terminar con los abusivos mediante el poder del hacha en mano. Las versiones histórica y de ficción fantástica corren a la par, se corresponden a la perfección, hay un gran entramado entre los hechos reales y la versión que Seth ofrece sobre ciertos acontecimientos en la vida de Lincoln.
El Abraham de Seth inicia la revuelta en pos de la libertad motivado por la venganza, pues cuando niño vio cómo un vampiro sorbía hasta la última gota que corría por las venas y arterias de su madre. El libro da cuenta de que Abraham se dedica a hacer política de día y en las noches masacra vampiros empuñando un hacha con filo de plata.
Aparte de las notas del diario de Abraham, el libro reúne muchas notas a pie de página y unas cuantas fotos con las cuales Seth ilustra y siguiere que ciertos hechos realmente ocurrieron.
Una de las escenas más atractivas de esta autobiografía es cuando Lincoln es elegido presidente de Estados Unidos de Norteamérica. Realmente es un capítulo, que a pesar de lo predecible, emociona al lector, unifica la trama de este documento singular y sanguinario.
Claro, usted se preguntará, si se habla de autobiografía, por qué no se menciona el asesinato de Lincoln, ocurrido el 14 de abril de 1865 en Washington, cuando la guerra civil de Estados Unidos llegaba a su fin. El asesinato fue cinco días después de que el comandante general del ejército de Virginia del Norte, Robert E. Lee rindiera sus tropas ante el general Ulysses S. Grant. Lincoln fue el primer presidente de Estados Unidos en ser asesinado, pues 30 años antes, en 1835, había fracasado un intento de asesinato en contra de Andrew Jackson.
¿Y cómo trata Seth el asesinato de Abraham, cazador de vampiros? No, no pienso contarlo. Preferiría que usted se sorprenda con el final de este libro iconoclasta.

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