Heredan los alcaldes de Nuevo León aumento de violencia y pasivos económicos
Tras haber gobernado en un periodo de violencia desatada en Nuevo León, los alcaldes salientes del área metropolitana dejarán sus respectivos municipios con incrementos de hasta un 198 por ciento en las tasas de robos y con aumentos de hasta 10 veces en sus pasivos.
Al concluir ayer su cargo, los ediles heredarán a sus sucesores ciudades con altos índices delictivos y poco margen de maniobra en materia financiera.
De acuerdo con las estadísticas de la Procuraduría estatal y del Semáforo del Delito, los robos a casa, persona, negocio y de auto registraron un aumento en toda el área metropolitana, pese a que los Munícipes que hoy terminan su gestión prometieron reducir la criminalidad.
Las tasas delictivas por cada 100 mil habitantes muestran el deterioro que hubo durante los últimos tres años en las Administraciones municipales.
Monterrey, San Nicolás y Guadalupe continuaron con las tasas de denuncias de robos más altas del área metropolitana, pero fue la Administración nicolaíta, que encabeza el panista Carlos de la Fuente, la que mostró el peor desempeño, con los mayores incrementos.
Según las cifras, en San Nicolás la tasa de robos subió un 198 por ciento, ya que en el trienio 2006-2009 tuvo 965 denuncias de hurtos por cada 100 mil habitantes, cantidad que aumentó a 2 mil 876 en el gobierno de De la Fuente.
En segundo lugar figura San Pedro, donde pese al blindaje que presume el albiazul Mauricio Fernández, la tasa de robos por cada 100 mil habitantes pasó de 596 en el periodo anterior hasta mil 406, para un incremento del 136 por ciento.
Guadalupe, donde la priista Ivonne Álvarez dejó el cargo por una Senaduría, registró un alza del 81 por ciento en la tasa de hurtos, al igual que Santa Catarina, donde la tasa aumentó en un 67 por ciento de un trienio a otro con el Alcalde albiazul Gabriel Navarro.
Monterrey registró el menor porcentaje de aumento, sólo un 4 por ciento, en el trienio, al pasar de una tasa de denuncias de robo de 3 mil 567 por cada 100 mil habitantes a 3 mil 688.
Sin embargo, este municipio, donde el panista Fernando Larrazabal dejó la Alcaldía por una Diputación federal, sigue siendo el peor dentro del área metropolitana, al registrar las tasas más altas.
En materia financiera, los Alcaldes salientes endeudaron sistemáticamente a sus municipios elevando los pasivos al doble, triple e incluso 10 veces más.
El aumento más drástico es el de Apodaca, donde la deuda aumentó un mil 158 por ciento durante el periodo del priista Benito Caballero, quien dejó el cargo por una Diputación federal y quien recibió pasivos por sólo 20 millones de pesos, pero los incrementó a 252 millones de pesos.
Santa Catarina tiene el segundo lugar con mayor crecimiento en su deuda, un 263 por ciento, al pasar de 153 millones de pesos a 555 millones.
En Guadalupe, los pasivos bancarios crecieron un 136 por ciento durante el trienio al pasar de 271 millones de pesos a 639 millones.
En Escobedo, la alcaldesa tricolor Clara Luz Flores incrementó en más del doble la deuda municipal, al llevarla de 161 millones de pesos a 372 millones, un 131 por ciento.
San Nicolás, también reportó un aumento considerable en sus pasivos de largo plazo, al llevarlos de 523 millones de pesos, a 906 millones.
Aunque en términos porcentuales el incremento de la deuda de Monterrey fue menor, la variación en términos nominales fue la más importante, al subir en 566 millones de pesos, al pasar de mil 580 millones de pesos a 2 mil 146 millones.
Finalmente, el crecimiento de pasivos más moderado fue el de San Pedro, donde el albiazul Mauricio Fernández elevó la deuda bancaria un 27 por ciento.
De 284 millones que debía en 2009, la cifra creció a 361 millones de pesos en su trienio. (José García, Daniel Reyes y Alberto Rodríguez / Agencia Reforma / Monterrey).




