Este fue un sexenio de “vacas flacas”, por diversas crisis, admite Calderón
Arturo Rodríguez / Agencia Proceso
Ciudad de México
El presidente Felipe Calderón consideró que su sexenio fue de “vacas flacas”, en referencia a las crisis sanitaria –por la influenza AH1N1–, económica internacional y de seguridad que se registraron durante su mandato.
“Años de prueba”, dijo Calderón Hinojosa al dirigirse a la comunidad judía, que comió con él en la residencia oficial de Los Pinos.
A las dificultades mencionadas, el Ejecutivo federal añadió los desastres naturales como terremotos, inundaciones y sequías, utilizando referencias bíblicas.
“Creo que en términos del Sueño de José -profeta hijo de Jacob-, no fueron, ciertamente, los años de vacas gordas, fueron años de vacas flacas. Fueron años, también, de prueba para todos, fueron años en que, en cierta manera, también, fueron para México años de prueba para Job, el Job que todos llevamos dentro de nosotros mismos”, asentó el mandatario.
Calderón abundó en la crisis económica y atribuyó a ésta los problemas que devinieron en cambios de régimen, como la llamada Primavera Árabe.
Enseguida aseguró que la crisis económica fue la más grave desde la de 1929, y consideró que las generaciones actuales la recordarán el resto de sus vidas.
Sin embargo, presumió diferentes medidas adoptadas por su administración, como la renegociación de deuda, entre otras que, asumió, han derivado en una economía estable y con generación de empleos.
En cuanto a esto último, sostuvo que se han generado 750 mil nuevos puestos de trabajo.
La mayor parte de su intervención Calderón la dedicó a los problemas de violencia e inseguridad, así como a la corrupción de los cuerpos de seguridad y procuración de justicia.
Al igual que en los otros aspectos de su discurso, el presidente aseguró que las condiciones han mejorado, pues actualmente existe un proceso de fortalecimiento institucional para sanear a los cuerpos de seguridad, en tanto, la violencia está a la baja, de manera que, por ejemplo, la tasa de homicidios en 2012 será más baja que la de 2010 y 2011.
Finalmente, Calderón Hinojosa deseó paz a la comunidad judía y a todos los mexicanos.
Asegura que se mantuvo el consumo de drogas y se elevó el de alcohol
En Manzanillo, durante el acto de presentación de los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Adicciones el presidente Felipe Calderón Hinojosa dijo que en el periodo de 2008 a 2011 se detuvo el crecimiento del consumo de drogas ilícitas en el país.
Sin embargo, el mandatario reconoció que en ese mismo lapso se registró “un crecimiento preocupante” en la adicción al alcohol en el sector de los adolescentes del país.
En una visita a esta ciudad, donde, además de atestiguar la divulgación de los datos de la encuesta de adicciones, puso en marcha los trabajos del Encuentro Nacional de Centros Nueva Vida, Calderón Hinojosa recordó que de 2002 a 2008 prácticamente se duplicó la proporción de mexicanos que habían probado alguna droga ilícita en el último año, al pasar de 0.7 a 1.4 por ciento.
En cambio, en la encuesta de tres años más tarde, en 2011, la cifra sólo se elevó a 1.5 por ciento: “Tenemos el problema todavía, pero la tendencia se rompió, es decir, pasó de 1.4 a 1.5. Es prácticamente la misma, se estabilizó la prevalencia.
Concretamente, lo que era un incremento creciente y preocupante en el consumo de drogas ilícitas, que se había registrado entre 2002 y 2008 a nivel nacional, se detuvo en su crecimiento”, expuso.
Acompañado por el gobernador de Colima, Mario Anguiano Moreno, así como de funcionarios federales y estatales, Calderón mencionó que el crecimiento en el consumo de drogas ilícitas en la primera década del siglo XXI en México “está asociado a la expansión de la violencia, porque en la medida que los mercados de consumidores crecen, los criminales buscan controlar esos mercados de consumidores y chocan entre sí”.
También indicó que hay otros temas que le preocupan mucho, como el consumo de alcohol. “Ese es un problema de adicción que crece preocupantemente entre jóvenes y adolescentes, que cada vez tienen su primer contacto y su primer consumo a una edad mucho más temprana y con un consumo mucho mayor, particularmente entre mujeres”.
En su discurso, el presidente señaló que en la tarea de proteger la salud de los mexicanos, así como en la tarea de proteger la seguridad, las libertades y la tranquilidad de los ciudadanos, el gobierno de la República ha actuado con responsabilidad y con visión de largo plazo.
“Lo mismo hemos luchado contra delincuentes sin escrúpulos, que a la vez hemos abierto cauces de prevención y orientación para los jóvenes; construimos, por un lado, nueva capacidad para prevenir delitos y poderlos perseguir, pero también, multiplicamos los puntos de atención primaria para aquellos que tienen un primer contacto con las drogas o con el alcohol, o con el tabaco”, afirmó.
Felipe Calderón manifestó que la política pública está centrada en la dignidad de las personas, por lo que es indispensable seguir trabajando, pues “allá afuera hay millones y millones de jóvenes que necesitan saber del riesgo de las adicciones y de los peligros asociados a las drogas ilícitas, al tabaco y al alcohol”.
Tras calificar al fenómeno de la adicción a las drogas como la esclavitud del Siglo XXI, Calderón expresó que éstas han sido la causa de millones de vidas segadas tempranamente, en una fuente de poder económico para las organizaciones criminales más violentas y causa, también, de la violencia criminal que azota al país.
Afirmó que hace seis años su gobierno “tomó la decisión de Estado de combatir frontalmente a la delincuencia, porque representa una de las más grandes amenazas para la integridad y para la seguridad de los ciudadanos, y para la vida misma de México”.
El diagnóstico, refirió, era muy preocupante, pues México enfrentaba un grave y creciente problema de inseguridad y se vinculaba, entre otras cosas, fundamentalmente, a un cambio radical en la lógica operativa de las organizaciones criminales.
“Nuestra nación había dejado de ser exclusivamente ruta para el trasiego de drogas a Estados Unidos, lo sigue siendo, desde luego, pero, además, se estaba convirtiendo, también, en un atractivo mercado de consumo.”
Además, se presentó “una creciente fuente de violencia, que se genera, precisamente, por la disputa que tienen entre sí los grupos criminales dedicados a vender droga, con tal de tener control de un mercado específico, es decir, de un territorio, de una ciudad o de una población”.
El presidente Calderón dijo que en su administración el combate a las drogas formó parte de una estrategia integral basada en tres ejes fundamentales de acción, entre ellos “lo que ha sido más comentado, lo más vistoso, lo más controversial, desde luego, que es el combate frontal a los criminales”, así como “una vía mucho más importante, que es la modernización y el fortalecimiento de las instituciones de seguridad, en particular, los cuerpos policíacos y ministerios públicos”, además de la reconstrucción del tejido social.
Este último eje, subrayó, es el de mayor relevancia, porque se requiere fortalecer a la sociedad e impedir, con ello, que la delincuencia organizada permee a las comunidades.




