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Estudian limitar el acceso de visitantes que acuden a la Capilla Sixtina en Roma

Irene Savio / Agencia Reforma

Roma

La Sixtina es la capilla más visitada de Italia, con 5 millones de turistas que la admiran cada año, pero sus frescos, que hoy cumplen 500 años de antigüedad, sufren, razón por la que sus responsables están estudiando limitar el número de visitantes para garantizar su conservación para las generaciones futuras.
“Si no se interviene inmediatamente, con la  instalación de un nuevo climatizador, será obligado reducir las visitas para poder preservar ese ingente patrimonio artístico”, explicaba ayer el director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci, en declaraciones concedidas al diario italiano La Repubblica.
Según este experto, lo que amenaza la conservación de la capilla y pone en riesgo el aspecto original de ésta, es, por una parte, el polvo que se levanta del suelo y, por la otra, la alteración de la temperatura de la sala, ambos fenómenos provocados por el masivo ingreso de los visitantes que acuden a verla.
“Si continúa la presencia masiva de visitantes podría provocar daños a causa del polvo, de la presión antrópica, del anhídrido carbónico, de la temperatura excesiva, de los cambios climáticos. Todos ellos son elementos nocivos que cada visitante provoca y que amenazan el microclima de la Capilla Sixtina”, puntualizó Paolucci.
El motivo de tal preocupación se debe a que el sistema actual de climatización, puesto en marcha hace 20 años tras la última restauración a la que fue sometida la Capilla Sixtina, ya no es suficiente para conservarla.
Este aparato, si todo sale bien, debería ser instalado “a más tardar en 2013”, con lo cual se solucionaría el problema. Pero, de no ser así, El Vaticano tomará las medidas anunciadas.
“Podríamos reducir el acceso, introducir el número cerrado. Lo haremos si la presión turística aumentara más allá de los límites de una razonable tolerancia y si no lográramos combatir con una adecuada eficacia el problema”, agregó Paolucci, en otra entrevista concedida a L’Osservatore Romano, el diario vaticano.
Lo que está en juego no es poca cosa. Porque la Sixtina, una capilla de 40 metros de largo y 20 metros con 70 centímetros de ancho, no es tan sólo la sublime expresión del arte de Miguel Ángel, a la que este artista trabajó ininterrumpidamente por cuatro años antes de acabarla, sino también el lugar en el que se realizan los cónclaves con los que se eligen los nuevos Papas.
No en vano hoy mismo Benedicto XVI, que también fue elegido pontífice en este sitio, celebrará un acto especial para conmemorar el histórico aniversario, el rito de vísperas del día de Todos los Santos, que es el jueves.

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