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Dedican la ofrenda de Ayotzinapa a tres jóvenes asesinados en luchas estudiantiles

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Con velas, panes y flores, alumnos de Ayotzinapa recordaron a tres de sus compañeros asesinados en sus luchas estudiantiles, Gabriel Echeverría de Jesús y Jorge Alexis Herrera Pino muertos a balazos en un desalojo policiaco en la Autopista del Sol el año pasado, y a Juan Manuel Huikan Huikán, de la Normal Rural Justo Sierra Méndez de Hecelchakan, Campeche, ultimado a tiros en 1988, en una incursión violenta de policías estatales a la sede de la escuela.
La ofrenda que prepararon con los familiares de Gabriel Echeverría, originario de Tixtla, permitió a sus padres reiterar su demanda de justicia; su madre, María de Jesús Tolentino, recriminó la impunidad en los crímenes, porque consideró que si los estudiantes hubieran cometido los delitos sí estarían en prisión, pero los funcionarios no.
“A mi hijo no lo voy a volver a ver, cómo estudiantes no se merecían que les hicieran esto, salieron a pedir las necesidades de la escuela, y la obligación del gobierno era atenderlos lo mejor posible”.
Su padre, Gabriel Echeverría, aseguró que seguirán exigiendo justicia y participando en las actividades de los normalistas para no vuelva a ocurrir otro 12 de diciembre, “para que sean cuidadosos con la gente y con los estudiantes”.
Del homicidio de Juan Manuel Huikan -del que hay un mural a la entrada de la escuela con un cuerpo ensangrentado, policías armados y perros entrenados dentro de la normal de Ayotzinapa-, el dirigente estudiantil Hernán Estrada Torres informó que fue asesinado cuando montaba una guardia en la noche, en la caseta de la normal de Ayotzinapa, en una jornada de lucha y resistencia.
Añadió que este es otro caso de impunidad en Guerrero, pero hoy los normalistas insistirán en el cumplimiento de las recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y que se aplique juicio político para los responsables materiales e intelectuales del 12 de diciembre.
A la fecha, por las violaciones graves a los derechos humanos que documentó el organismo de derecho humanos, sólo dos policías, uno estatal y otro ministerial fotografiados disparando a los estudiantes, están en prisión, pero se prevé sean liberados, y los procesos de juicio político para el ex procurador, Alberto López Rosas, y el secretario de Seguridad Pública, Ramón Almonte Borja, ni siquiera se ha definido en el Congreso local.
Asimismo, Estrada Torres reiteró que el cumplimiento de las recomendaciones que difunde el gobierno del estado y la Secretaria de Educación Guerrero (SEG) son mentira, porque la principal demanda de justicia no ha sido atendida.
Otro de los temas de las recomendaciones fue que los estudiantes siguen viviendo en condiciones precarias a un año de la represión, a pesar de la inversión de 38 millones de pesos que anunció el gobernador Ángel Aguirre Rivero; señaló que sólo fueron rehabilitados dos dormitorios pequeños con tabla roca y se derribó uno de los edificio que se usaba como habitaciones, “si antes había dos o tres personas por cubículo, ahora hay cinco”.
Denunció que los trabajos para la rehabilitación del drenaje y la construcción del edificio están parados hace dos meses, la maquinaria varada, y en lugar de trabajadores, dejaron un foco de infección porque con las excavaciones, ahora son grandes encharcamientos y criaderos de moscos.
Por otro lado, informó que los egresados de la normal rural se están organizando para defender la permanencia de la institución, luego del atentado contra la normal de Tiripetio en Michoacán, que estuvo a punto de ser derruida por el gobierno de aquel estado, pero que también defendieron los pueblos.
Uno de los egresados subrayó en que todos los ataques a las normales rurales, no sólo son golpes para el normalismo, sino a la educación pública para privatizar el sector educativo.
Añadió que en Tiripetio, el gobierno estatal no sólo pretendía el desalojo de la escuela, sino derrumbar los edificios, porque tenían maquinaria pesada lista para entrar a las instalaciones, para terminar con todo, pero ante el ataque de policías a los estudiantes, los campesinos de la localidad los protegieron.
En este sentido, adelantó que está en proceso de construcción un movimiento de egresados de Ayotzinapa, para trabajar en forma constante por la vida de la normal, y el sábado 10 de noviembre, tendrá una reunión de establecer un plan de acción.
Insistió en que Tiripetio no es un hecho aislado, “es una practica del sistema, de los gobiernos del PRI, y aunque Guerrero tienen una carátula de izquierda, en el interior de quienes lo maneja está el priismo más represor”.
Los jóvenes coincidieron en que cuando el gobierno habla de una restructuración o de una reforma, no busca mejorar, sino golpear a la normal, porque nunca ha presentado un proyecto que satisfaga las necesidades de los estudiantes, ni de la educación en el estado.
Estrada recordó que por años han solicitando que se instalen proyectores y computadoras en cada salón, “implementaron la reforma educativa de 2011, en condiciones de los años 30”.
El egresado exigió que si realmente existe la intención de restructurar para mejorar, deberían comenzar con los profesores, “porque al salir nos damos cuenta que tienen muchas carencias”, pero por la formación de la organización estudiantil, al salir son personas críticas y autodidactas.
Caminando en los pasillos de la normal rural, María de Jesús, cuestionó las condiciones del centro de estudios, la sencilla mujer advirtió que cualquier otra escuela de educación superior tiene mejores condiciones, “los edificios son tan viejos, hace cuántos años los hicieron y siguen igual”.

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