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Exigen organizaciones respeto para los pueblos en el tercer aniversario luctuoso del comandante Ramiro

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

En el tercer aniversario del asesinato de Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), dirigentes de organizaciones sociales exigieron ayer al gobierno respeto a las comunidades, pueblos, organizaciones y familiares del “comandante insurgente Ramiro”.
Una decena de representantes de organizaciones sociales acudieron ayer a la tumba del guerrillero en el panteón ubicado al norte de esta capital, en donde le rindieron un homenaje con discursos, corridos en su memoria, y arreglos florales.
Allí, en un comunicado expresaron que a pesar de su ausencia, “Ramiro está presente en las luchas de nuestro pueblo contra las concesiones mineras en la Costa Chica- Montaña, contra las concesiones a Fonatur S.A. de C.V. en Petatlán y Zihuatanejo y en la lucha del arroyo de Juluchuca”.
También expresaron que la lucha del jefe del ERPI, “anima la huelga de nuestros hermanos mineros en Taxco; la de los campesinos contra La Parota; la de los estudiantes normalistas y de la UAG; la de los maestros contra la ACE; la lucha contra la inseguridad y nuestra lucha por la presentación de los desaparecidos, por la justicia a los asesinados y la libertad de los presos políticos en todo el país”.
Asistieron a rendirle homenaje un grupo de jóvenes del Movimiento #YoSoy132, del Comité Independiente de Solidaridad con los Familiares de las Víctimas de 1960, del Comité de Familiares y Amigos de Secuestrados, Desaparecidos y Asesinados en Guerrero y del Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco).
“Tal y como él lo haría si estuviera presente, nos pronunciamos porque se detenga el despliegue militar en el territorio comunitario de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) de la Costa Chica y Montaña, porque se den garantías y se resuelvan las demandas de los campesinos desplazados en la Sierra de Petatlán, y porque se retiren las órdenes de aprehensión contra de los dirigentes y luchadores sociales”.
Omar Guerrero Solís fue asesinado la mañana del 4 de noviembre del 2009, y en su comunicado número 40, el ERPI acusó como autores intelectuales a “los órganos de inteligencia militar y política del Estado mexicano y, como materiales, a un grupo de siete narcoparamilitares encabezados por Cayetano Alvarado Palacios, el Cuche Blanco”.
Su cuerpo fue sepultado en el patio de un domicilio particular cercado con alambre de púas en la comunidad de Palos Grandes, municipio de Ajuchitlán del Progreso y sobre la humilde tumba se leía: “Falleció Sr. O.G.S.”, revelaron días después las autoridades civiles.
La exhumación de los restos de Omar Guerrero Solís por las autoridades civiles y militares se realizó la mañana del 19 de noviembre y el cadáver, en avanzado estado de descomposición, todavía vestía ropa verde olivo.
Los restos fueron trasladados al cuartel de la policía estatal en Coyuca de Catalán. Después serían enviados a Iguala y, finalmente, trasladados en helicóptero a Chilpancingo fuertemente custodiados por elementos del Ejército mexicano.
Según un boletín de la Procuraduría General de Justicia Estatal (PGJE), el cuerpo presentaba cuatro heridas de arma de fuego: “La primera, que fue mortal, está localizada en tórax penetrante con orificio de entrada y de salida: la segunda y tercera, situadas en brazo derecho, con orificio de entrada y salida, y la cuarta en el muslo derecho”.
También informó la dependencia que los restos fueron exhumados para ser trasladados a esta capital “en virtud de que el C. Omar Guerrero Solís o Ramiro Salgado López contaba en vida con diversas averiguaciones previas en su contra y orden de reaprehensión, y para el efecto de corroborar su identidad en coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil, se ordenó la exhumación y traslado al Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo, para hacer los estudios criminalísticos correspondientes”.
Dirigentes de diferentes organizaciones sociales, entre ellas la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG), reclamaron el cuerpo para evitar que fuera a parar a la fosca común.
Un año después, el Tadeco encabezó una campaña para recabar recursos y construirle una tumba digna y evitar que se perdiera y fuera abandonada.
Con esos recursos se construyó la tumba de concreto, mientras que los campesinos de la comunidad de Puerto de las Ollas elaboraron una cruz y una estrella de madera y los mineros de la sección 17 de Taxco, aún en huelga, elaboraron dos placas con su nombre, que fueron colocadas en la tumba, Sobre ella hoy se encuentra además, el símbolo de la hoz, el martillo y la estrella del movimiento comunista internacional.
Ayer se pudo observar una lona de un metro con la fotografía del guerrillero colocada a la cabeza de la tumba y las siglas del ERPI confeccionadas con cadenas de cempasúchil.
“Ahora, al paso de tres años, estamos aquí, en esta tumba que hemos construido con el esfuerzo de muchos compañeros, rindiendo un sencillo pero sentido homenaje a este joven revolucionario que con el corazón en la mano y lleno de sus mejores ideales en la conciencia fue capaz de ofrendar su vida por nuestro pueblo, por darle una vida digna y por construir un mundo mejor”, dijo ayer en nombre del Tadeco, Graciela Ledezma Narváez.
En el comunicado del Tadeco se plantea que la lucha del comandante Ramiro “orientó la autodefensa y la lucha autogestiva de muchos pueblos por darse seguridad, defender sus recursos naturales y abrir oportunidades de trabajo, salud, educación y cultura, en general, para defenderse del sistema y de sus fuerzas represivas, de sus caciques y paramilitares”.
En el homenaje, Malan, un cantautor de corridos y música de protesta, entonó un corrido compuesto a la memoria del comandante Ramiro y el homenaje concluyó con la entonación por todos de la Internacional.

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