Reúnen en el Museo del Estanquillo a Carlos Mosiváis y Francisco Toledo
Yanireth Israde / Agencia Reforma
Ciudad de México
Rafael Barajas El Fisgón le preguntó un día al escritor Carlos Monsiváis qué tan antigua era su amistad con el pintor Francisco Toledo. “Ni me acuerdo de cuando no lo conocía”, fue la respuesta del cronista.
El Museo del Estanquillo, que alberga las colecciones artísticas de Monsiváis, dedica ahora una exposición a la complicidad entre ambos “conspiradores en favor de la cultura”.
“Era una deuda que teníamos, porque Toledo ha sido desde siempre amigo de este museo, sobre todo amigo de Monsiváis”, explicó Barajas, el caricaturista encargado de curar la exposición Toledo-Monsiváis, con 268 obras del autor juchiteco comentadas por el ensayista en diversas publicaciones.
Esta es la primera vez que una exhibición destaca esa camaradería creativa.
“Es la conjunción de dos intelectuales, de dos personalidades en muchos sentidos delirantes. La imaginación gráfica de Francisco Toledo es fantástica, no tiene límites, es un hombre totalmente desbordado. Y lo mismo le pasaba a Carlos”.
Las suyas, valoró, son personalidades complementarias.
“Es curioso, porque Carlos y Francisco tenían larguísimas conversaciones. Francisco Toledo es un tipo extraordinariamente culto, y tenía con él conversaciones sofisticadas sobre San Juan de la Cruz, en las cuales citaban la edición, la página o el párrafo donde estaba una cita. No crean que Carlos, por su extraordinaria memoria, dejaba en terreno raso a Toledo, éste también tiene una memoria extraordinaria, por eso se entendían”.
La mayoría de las piezas –que ocupan toda el área museográfica del recinto del Centro Histórico– provienen de la Galería Arvil y medio centenar del acervo del Estanquillo, obsequiadas por Toledo a Monsiváis, las cuales nunca antes se habían presentado en conjunto.
La muestra reúne igualmente obras de la serie Zoología fantástica, de El cuento del conejo y el coyote, de la Libreta de apuntes de Toledo o del trabajo que el artista aportó para el Nuevo catecismo para indios remisos, escrito por Monsiváis.
“Este museo se ha caracterizado por no hacer distingos entre la alta cultura y la cultura popular. Y esta es una exposición de alta cultura y de cultura popular. Monsiváis y Toledo son dos exponentes importantes de la cultura popular mexicana y de la alta cultura también”, añadió Barajas, quien recordó que ambos creían en la capacidad transformadora de la cultura.
“Los dos tenían una formación cultural clásica muy sólida, y también una formación muy sólida en la contracultura. Aparte los dos son profundos conocedores de la alta cultura y de la cultura popular mexicana, los dos están enamorados del pueblo mexicano, los dos son activistas culturales infatigables”.
La complicidad de ambos continúa. Por eso Toledo diseñó la urna que alberga las cenizas de Carlos Monsiváis –fallecido en mayo 2010– en el Estanquillo.




