Carlos Toledo Manzur
Guerrero: la gran oportunidad
de la izquierda
En Guerrero, la izquierda tiene el poder del Gobierno del estado, la mayoría en el Congreso local, dirige la mayor parte de los municipios y cuenta con una importante representación en el Congreso federal a través de diputados y senadores. Aunque no tiene el poder a nivel nacional, esta situación política e institucional resulta sumamente favorable para la ejecución de políticas públicas, por lo que constituye una muy buena plataforma para participar de manera destacada en la disputa por el futuro del país. Se tiene por ello una muy importante oportunidad para demostrar, no solo en discursos y discusiones ideológicas, sino en la ejecución concreta de políticas exitosas, que la izquierda es efectivamente la mejor alternativa para México.
Sin embargo, para estar a la altura de esta oportunidad histórica, la izquierda guerrerense no puede continuar con sus mismas formas y comportamientos políticos: requiere también renovarse y cambiar. Por una parte, necesita regresar a su esencia revolucionaria y transformadora; retomar principios y ética política para centrar sus objetivos en el incremento real y generalizado del bienestar del pueblo. En otros aspectos, la izquierda requiere modernizarse; por supuesto, en la consideración de que la democracia es un pilar fundamental de su propuesta política e ideológica. Y empezar por la propia casa; hay una urgente necesidad de asegurar la democracia interna, especialmente en el PRD. Es necesario que se realicen elecciones perfectamente limpias y se garantice que la dirección política responda efectivamente al conjunto de sus miembros, y no sea resultado de componendas cupulares entre corrientes y grupos.
Un asunto especialmente importante es lograr que los partidos de izquierda dejen de privilegiar su papel como mecanismos de acceso a los puestos y el poder, y fortalezcan su función como instrumentos del pueblo para la conducción de la sociedad hacia el mejoramiento efectivo de las condiciones generales de vida.
También se requiere construir una política clara de interacción con el gobierno federal, y los gobiernos de otros partidos, en la que se aprovechen los vínculos institucionales, pero se asegure la hegemonía en la conducción de las acciones, políticas y proyectos.
Así, la izquierda guerrerense debe colocar como punto central de su agenda estratégica la transformación profunda y estructural de la sociedad, que permita la superación de problemas que han sido persistentes durante tantos años como la pobreza, la marginación y la desigualdad. Y que permita enfrentar también nuevos retos como la seguridad y la conservación del medio ambiente. Es necesario avanzar hacia el verdadero cambio, el que no se limita a paliativos, sino que busca soluciones de fondo.
Para avanzar hacia esta transformación profunda, los partidos de izquierda deberían asumir el reto de orientar y dar seguimiento a las acciones y políticas que llevan a cabo los gobiernos surgidos de sus filas. Sin embargo, poco interés parece haber en la discusión de las políticas públicas dentro de los partidos, tal vez ocupados en otros asuntos más pragmáticos. Se requiere que se discuta y se generen lineamientos de estrategia en todas las áreas de la acción gubernamental, que planteen las alternativas que desde la izquierda se proponen. Y también es muy importante dar seguimiento al desempeño de los gobiernos.
Igualmente se requiere que la izquierda estreche y generalice su vinculación con la sociedad. Las organizaciones sociales y civiles representan actores fundamentales que pueden contribuir fuertemente a la transformación social, ya que expresan las necesidades de diversos sectores de la población y constituyen fuerzas políticas que puede ayudar a impulsar procesos de cambio. Por ello resulta muy conveniente incrementar los nexos y las discusiones con los sindicatos, las organizaciones campesinas, las colonias y agrupaciones urbanas, las organizaciones de derechos humanos, los ecologistas, entre otras muchas, en torno a las políticas públicas de cada ámbito.
En el propósito de llevar a cabo un acercamiento mayor a la sociedad, los partidos deberían también de poner un esfuerzo especial en el trabajo de organización de base. Así, la promoción de la organización política en las colonias, las comunidades y las secciones, debe ser una columna vertebral de la acción izquierdista, la cual debe ser complementada con el fortalecimiento de las capacidades de gestión social de los militantes, que permita relacionar la organización con la obtención de beneficios inmediatos.
La sincronización electoral hizo que tengamos un periodo de tres años antes de la próxima contienda, lapso que corresponde a los tres últimos del actual gobierno estatal, y todo el periodo de los alcaldes que están entrando. Será un tiempo de grandes retos políticos y la izquierda tendrá la necesidad de demostrar que tiene la capacidad de aprovechar esta gran chance y convertir a Guerrero en un ejemplo y una vanguardia para el resto del país.




