Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Evoca Robert Plant a Led Zeppelin ante 10 mil asistentes al Auditorio Nacional

Mariano Mangas / Minerva Hernández / Agencia Reforma

Ciudad de México

Led Zeppelin logró que el público capitalino viviera una noche de euforia, pero a través de la voz de Robert Plant, leyenda viviente del rock y quien vio cómo su aura brilló en un Auditorio Nacional que el lunes se le entregó por completo.
Cientos de oficinistas se quitaron camisa y corbata para llevar bajo el saco alguna playera de Led Zeppelin, algunos de ellos acompañados por hijos adolescentes e incluso niños.
En el interior del recinto se sentía la nostalgia, y cuando las luces se apagaron, a las 20:40 horas, se escuchó el grito generalizado al ver la figura del británico recorrer el escenario.
La influencia de la música oriental se percibió en los primeros acordes de Tin pan alley, con la que los 10 mil asistentes, cifra según organizadores, disfrutaron de la aún potente voz del músico, de 64 años.
“Hey, olé, qué bonito es estar aquí de nuevo, bienvenidos a los Space Shifters”, dijo Plant para saludar a la audiencia y presentar su banda Sensational Space Shifters.
Así, la música de Plant se expandía a través del escenario, en el que cuatro torres de luces habían sido distribuidas al nivel de los músicos; al fondo, el cartel promocional de la gira, con el rostro del vocalista, y una pantalla a cada lado.
Había quienes sólo esperaban temas de Led Zeppelin, pero el concierto incluyó canciones de su repertorio personal, como Another tribe y Somebody knocking, donde Juldeh Camara ejecutó el ritti y el kologo, instrumentos de origen africano similares al violín y el banjo, respectivamente.
Mezclando español e inglés, Plant hablaba con el público entre canción y canción.
“Oh, Mexico, sometimes I feel muy, muy cansado”, expresó, para emocionar al público con el clásico Ramble on.
En otros hits de Led Zeppelin, como Black dog y Four sticks, las versiones adquirieron un toque místico y oriental acorde con lo realizado por Plant en sus últimos trabajos en solitario. Además, le preguntó a los presentes si podían bailar, como introducción a Whole lotta love.
Las luces blancas del escenario iluminaron a la multitud, que bailaba y aplaudía al ritmo de los pasos que Plant marcaba tras el micrófono y el juego de tonalidades que hacía con sus cuerdas vocales.
Tras el cierre, el cantante regresó con una copa de vino en la mano derecha para tocar los dos últimos temas.
Entre colores azules, Plant y Sensational Space Shifters tocaron Going to California, en la que respetaron la versión original del álbum Led Zeppelin IV (1971), y otro corte del disco, Rock and Roll.
“Hasta la próxima, mucho gusto, amigos”, se despidió al concluir la hora y media de concierto, “maravilloso estar de nuevo aquí, gran hospitalidad, mucho corazón”.
“Sí, todavía canta ese Robert Plant; en comparación con otros cantantes de su época todavía tiene bien su voz”, comentó el vendedor de refacciones Raymundo Ángeles de 54 años.
“Yo, la neta, sí esperaba que se reventara más rolas de Zeppelin, pero sí me prendió el Plant” compartió el músico amateur Paris López de 31 años.

Deja el cantante a sus fans sin autógrafo

Inmediatamente después de despedirse del público en el Auditorio Nacional, y a diferencia de lo que acostumbran muchos cantantes, Robert Plant no salió a toda prisa del lugar; permaneció ahí por más de una hora, mientras la gente abandonaba la zona y sólo unos cuantos esperaron su salida.
Alrededor de una veintena de fans se quedaron en una de las puertas laterales del inmueble, y para hacer más llevadera la espera, platicaban entre ellos acerca de su admiración por quien fuese vocalista de Led Zeppelin.
Sin embargo, cuando la camioneta que transportaba a Plant salió del lugar, poco antes de la medianoche, el músico no se detuvo para que los fans mexicanos cumplieran su sueño de tener una fotografía o firma.

468 ad