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He sido un poco lobo estepario, dice Del Paso, que será homenajeado en la FIL de Guadalajara

Érika P. Buzio / Agencia Reforma

Ciudad de México

“He sido un poco un lobo estepario”, dice Fernando del Paso, quien cree que la soledad y el aislamiento son dos de las mejores armas con las que puede contar un escritor.
Siempre ha procurado permanecer alejado de los círculos intelectuales. En Londres, donde trabajó 14 años en el servicio latinoamericano de la BBC, sus amigos eran sus colegas chilenos y argentinos de la radio. Desde Guadalajara, mira a distancia la agitación cultural en el DF.
“Creo que es conveniente para un escritor estar lejos del ambiente denso, del chisme y las intrigas que abundan. Se conserva así más la libertad”, explica en entrevista telefónica.
Del Paso adquirió el hábito de levantarse a trabajar a las cinco de la mañana, a sabiendas de que en esas primeras horas de la mañana nadie lo interrumpe. “Ni la música pongo para trabajar en silencio”.
Escribe acompañado de Mozart y la música barroca y es dueño de una vasta colección de discos, casi tan grande como su biblioteca.
“Soy un melómano a medias porque tengo el oído un poco duro”.
Desde hace unos 15 años, Del Paso casi no lee literatura sino historia, que ha sido una fuente inagotable de sus novelas: el movimiento ferrocarrilero de 1958 en José Trigo, el movimiento estudiantil de 1968 en Palinuro de México o el trágico destino del imperio de Maximiliano en México en Noticias del imperio.
“Yo elijo entre los rumores históricos, lo verosímil y lo que más me llama la atención, lo que precisamente se asemeja a la fantasía”.
Desde niño supo de la devoción de la familia Del Paso por el historiador Francisco del Paso y Troncoso, su tío bisabuelo, quien copió, entre otros documentos, el Códice Florentino que Fray Bernardino de Saha-gún, compuso en español y náhuatl en 1575.
“Creo que eso sí me influyó definitivamente a estudiar la mitología náhuatl o azteca, que me pareció bellísima, sí influyó en el esquema y el andamiaje de José Trigo; de ahí, a pasar a otros temas de la historia, fue un paso”.
Pensó que José Trigo, novela con la que arrancó la colección literaria de la editorial Siglo XXI, sería su único libro pues se le diagnosticó un cáncer a los 27 años.
“He estado varias veces a las puertas de la muerte. Los médicos me han dicho que debo de haber muerto ya tres veces cuando menos. Pero aquí estoy, por lo pronto”.
Como su personaje Palinuro, Del Paso teme a la sangre y quiso estudiar medicina.
“Palinuro es el libro que más quiero porque tiene un enorme contenido autobiográfico pero es un contenido recreado, mezclado con la ficción, o sea que nadie puede decir este era el Fernando del Paso de aquel entonces, eso no sería exacto, está más bien dividido en varios personajes. El tema principal del libro es la enfermedad, el cuerpo humano, la medicina”.
Al conmemorarse los 25 años de la publicación de Noticias del imperio, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara le rendirá homenaje al escritor el 27 de noviembre. La edición conmemorativa del FCE se presentará con cuatro portadas distintas dedicadas a Carlota.
“Ha sido un pequeño éxito constante, se han vendido y leído muchísimos ejemplares”, dice. “Ha gustado mucho, en particular el monólogo de Carlota donde la ficción y la historia se mezclan de modo inextricable (…) es un escrito polifónico donde habla con muchas voces: la voz de la locura, del rencor, el amor, la esperanza, la desesperanza, de la ilusión y de la razón también”.
Desde su thriller Linda 67, aparecida en 1995, Del Paso guarda silencio en la novela. Llegó a decir hace cinco años que no escribiría otra más.
“Probablemente ya di todo lo que tenía que dar, no sé si fue muy aventurada la expresión, pero ha sido así, probablemente será así”.
Espera ver terminado en 2013 el documental sobre su vida al que su hija Paulina ha dedicado varios años; trabaja en la segunda entrega de Bajo la sombra, serie de ensayos sobre el Islam y el judaísmo.
“La historia me ha apasionado siempre”.

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