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Salen a las calles en ciudades de Europa para protestar contra los recortes de sus gobiernos

DPA / EFE

Madrid / Roma / Atenas / Lisboa

Trabajadores en toda Europa, asolados por la crisis de deuda, salieron ayer a las calles para protestar contra los duros recortes emprendidos por sus gobiernos, mientras en España y Portugal se celebraban huelgas generales con algunos incidentes.
Para España fue la segunda huelga general en ocho meses contra los recortes del gobierno de Mariano Rajoy. En horas de la tarde, los sindicatos hablaron de un “seguimiento masivo”, cercano al 80 por ciento. Durante la jornada hubo detenidos y heridos en enfrentamientos con la policía.
En el centro de Madrid, la policía cargó en varias ocasiones con porras y pelotas de goma contra manifestantes que habían cortado el tráfico. Varios centenares de sindicalistas, estudiantes y miembros del “movimiento de los indignados” se concentraron en la Gran Vía. También en la Plaza de Cibeles hubo cargas. Según las autoridades, en las primeras 13 horas de huelga se había detenido a 82 personas en todo el país y 34 habían resultado heridas.
En el sector industrial, el seguimiento de la huelga está siendo amplio, “en niveles próximos al cien por cien”, según los sindicatos. El paro fue general en las grandes fábricas automovilísticas, como las de SEAT y Nissan en Cataluña y la de Volkswagen en Navarra.
La huelga se está dejando sentir también en los transportes. Los metros y los autobuses públicos de Madrid y Barcelona funcionan ayer con servicios mínimos y están sufriendo retrasos. Los puertos y los aeropuertos del país tampoco están funcionando con normalidad. Se cancelaron cerca de 190 vuelos y otros salían retrasados. La huelga está teniendo también incidencia importante en el sector de la construcción, según los sindicatos.
El seguimiento en el comercio fue desigual. Nunca antes un mismo gobierno había sufrido en España dos huelgas generales de 24 horas.
La huelga también tuvo un amplio seguimiento en la vecina Portugal, sobre todo en el sector público, informaron los medios y los sindicatos, en la primera jornada conjunta de huelga en la península ibérica.
En Lisboa y otras ciudades no se recogió la basura, y en la capital no circuló el metro desde la medianoche del martes. Además del transporte público de cercanías y de larga distancia se vieron muy afectados el correo, los hospitales y las instituciones educativas. Sin embargo, también permanecen cerrados muchas tiendas y cafés.
Además, la aerolínea portuguesa TAP anuló de manera anticipada el 45 por ciento de todos sus vuelos, al tiempo que recomendó a sus clientes modificar los viajes previstos para ayer. En la madrugada hubo algunos incidentes entre la policía y los huelguistas.
En tanto, grupos de manifestantes se enfrentaron a la policía en Italia, dentro de la serie de protestas convocadas en toda Europa por la asociación sindical europea ETUC. En Roma, la policía usó gas lacrimógeno y avanzó con vehículos blindados para dispersar a un grupo violento de alumnos y estudiantes de la orilla del Tíber, que habían lanzado piedras, botellas y bombas incendiarias contra los agentes.
La prensa presente en el lugar habló de escenas que parecían de una guerra de guerrillas.
En Turín resultaron heridos cinco policías en los disturbios. Uno de ellos está grave después de que los manifestantes destrozaran su casco con palos y bates de béisbol. También hubo policías heridos en otras partes y varias detenciones.
La jornada fue mucho más tranquila en Grecia, uno de los países más afectados por la crisis de deuda. Con una suspensión de las actividades de tres horas, decenas de miles de griegos se sumaron ayer al día de protestas contra los recortes gubernamentales en toda Europa.
No hubo sin embargo una huelga general como en España. La mayoría de quienes pararon son empleados públicos. La principal consecuencia es que las escuelas y ministerios estuvieron cerrados.
Además, los periodistas emitieron en esas horas en la televisión y la radio solamente noticias relacionadas con la jornada de protestas.
Al mediodía, unas 2 mil personas, según estimaciones de los medios, se reunieron en el centro de Atenas. En sus pancartas se leía “¡Eliminen las deudas ya!” y “El pacto de ahorro daña seriamente la salud”. Los empleados estatales protestaron contra los recortes previstos en el sector público.
La manifestación fue más pequeña de lo que esperaban los organizadores. Los portavoces de los sindicatos dijeron que esto se debió a que los empleados estatales ya pararon la semana pasada durante 48 horas.
También en Francia hubo manifestaciones, convocadas por los sindicatos CGT y CFDT bajo el lema “Por el empleo y la solidaridad – Contra las medidas de ahorro”.
Varios miles de personas protestaron en París. La protesta transcurrió pacíficamente. Las alrededor de 130 manifestaciones en ciudades francesas no tuvieron grandes efectos en la rutina de los ciudadanos, según los sindicatos.
Otros cientos de personas salieron a las calles en la vecina Bélgica, donde las protestas se concentraron en Bruselas. “Ya basta”, dijo Linda Rackham de la asociación de sindicatos industriales europeos. “Esta política de recortes no funciona. Los trabajadores pagan la crisis. Esto debe cambiar”. De acuerdo con Rackham, participaron unas 700 personas en las protestas.
El Portugal que maravilló a Merkel enseña los dientes a la austeridad
Angela Merkel puso como ejemplo europeo de ajustes económicos, a enseñar los dientes a la austeridad con la tercera huelga general en un año.
El resultado del paro de ayer, que se sintió sobre todo en el transporte y las grandes ciudades, acabó envuelto en la nebulosa que suele rodear las huelgas en Portugal, donde ni los sindicatos, ni el Gobierno o los empresarios dan cifras concretas de participación.
En el mitin sindical que cerró la manifestación final de la jornada en Lisboa, Armenio Carlos, el secretario general del único de los dos grandes sindicatos lusos que convocó la huelga, la comunista CGTP, se mostró muy satisfecho de su desarrollo.
Pero optó por considerar la huelga como “una de las mayores”, frente al calificativo de la más grande de la historia aplicado a la organizada hace un año con la otra gran central lusa, la socialista UGT, que esta vez no apoyó la convocatoria pero tampoco se opuso a que una treinta de sus principales federaciones se sumaran.
Según los datos de los medios lusos, las informaciones de los sindicatos y la actividad visible en las calles, los establecimientos y las terminales de autobuses, la huelga de ayer afectó con fuerza al transporte público y a zonas fabriles de la periferia de las mayores ciudades.
Tuvo menor repercusión en las administraciones, los servicios públicos, la sanidad y la enseñanza y apenas se sintió en el comercio y las pequeñas empresas privadas.
El primer ministro luso, el conservador Pedro Passos Coelho, recibió, con la protesta, el tercer aviso sindical de descontento en los 16 meses que lleva en el poder, en los que ha aplicado las medidas de ajuste y reformas laborales más impopulares de la democracia lusa.
Sin embargo negó que haya cualquier nerviosismo en el Ejecutivo cuando, en medio de la huelga, pronunció un largo discurso, en la reapertura de una fábrica, en el que criticó el pesimismo nacional y apeló al espíritu de sacrifico de los portugueses.
Como hizo durante la visita a Lisboa, el lunes, de la canciller alemana, Ángela Merkel, Passos Coelho insistió en que la idea de que la austeridad es la única vía que tiene Portugal para salir de la crisis.
Al contrario de la canciller alemana, que se reafirmó en esa teoría y se mostró segura de que Portugal cumplirá las condiciones de su rescate financiero, los sindicatos dieron una muestra de rechazo total a los recortes presupuestarios y anunciaron más medidas de presión y manifestaciones.
La marcha de varios miles de personas que cerró la huelga a las puertas del Parlamento acabó, además, con choques de una violencia inusitada en Portugal, en los que se registraron siete heridos y 48 detenidos, algo nunca visto en las muchas huelgas y protestas que ha vivido el país en los últimos dos años.

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