Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Humberto Musacchio

El oscuro atentado de Tres Marías

Por el ataque a una camioneta en que viajan un oficial de la Armada de México y dos “diplomáticos” de Estados Unidos, la Procuraduría General de la República (PGR) consignó a 14 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, 13 de ellos integrantes de la Policía Federal, acusados todos de intento de homicidio y daño en propiedad ajena.
Los hechos ocurrieron el 24 de agosto de este año cerca de Tres Marías cuando policías federales, según la versión de la PGR, dispararon 152 veces contra una camioneta blindada con placas diplomáticas en la que el par de estadunidenses y el marino mexicano se trasladaban a un campo de tiro de la Secretaría de Marina, donde presuntamente los dos extranjeros impartirían un curso.
El ataque logró destruir las llantas del vehículo y fue al detenerse éste cuando se produjo la mayoría de los disparos, sin que existan versiones de que el fuego fuera respondido en algún momento. Inexplicablemente los agresores vestían ropas de paisano y se transportaban a bordo de automóviles particulares. Uno de los atacantes era un empleado administrativo de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, quien sin estar autorizado portaba el arma de uno de sus compañeros policías.
A cinco de los consignados se les acusa de “probable responsabilidad en la comisión del delito de encubrimiento”, pues permitieron que otros acusados se retiraran del lugar de los hechos. Según el diario La Jornada (10/XI/2012), “en la institución ministerial (el MP) surgieron versiones” según las cuales tres de los detenidos tendrían vínculos con el cártel de los hermanos Beltrán Leyva”.
De acuerdo con diversas notas periodísticas, en los hechos participaron por lo menos 11 personas más que no han sido identificadas ni detenidas. No se ha precisado tampoco el móvil del intento de homicidio y nadie va a creer que todo fue producto de la casualidad, de una confusión o de la irresponsabilidad de los policías detenidos.
En tales condiciones, cabe preguntar por qué los policías federales dispararon sobre una camioneta con placas diplomáticas. ¿Acaso ignoran que se trata de vehículos que son una extensión del territorio inviolable de las embajadas? ¿Nadie en la SSP les ha dicho que un ataque como el referido puede dar lugar a un gravísimo incidente internacional que comprometería al Estado mexicano en su conjunto?
¿Las autoridades policiacas y militares no sabían de la presencia de Jess Hoods Garner y Stan Dove Boss en territorio mexicano? ¿Desde cuándo la Armada de México necesita instructores extranjeros? ¿Acaso no tiene desde hace mucho tiempo tiradores expertos y sus propios instructores? Si no los tiene es una lástima y una grave irresponsabilidad de quienes han ocupado la cartera de Marina.
En los cerca de tres meses transcurridos desde el atentado, se ha dicho que los agentes de EU pertenecían a la DEA, la CIA y otras agencias. Será bueno saber en definitiva a qué corporación sirven. El Plan Mérida prevé “ayuda” de Washington a las instituciones que en México combaten al crimen organizado, pero cosas que quizá sean buenas, al mantenerse en secreto sustanciales aspectos del documento, parecen malas y resultan turbias, inexplicables.
Urge aclarar los puntos señalados y varios más que, de mantenerse en la oscuridad, dan pie para que los 14 detenidos adquieran públicamente la imagen de chivos expiatorios cuyo encarcelamiento no limpiará el desprestigio de la policía federal preventiva, de la Armada y de otras corporaciones involucradas en esta loca cruzada.

468 ad