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Ocupan la poesía y el teatro las calles de Tixtla en la quinta jornada de la Semana Altamiranista

Anarsis Pacheco Pólito

Tixtla

Bajo el auspicio del Instituto Guerrerense de la Cultura (IGC) se presentó en la ciudad de Tixtla la actriz Arlette Pacheco, como parte del programa del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) Leo… luego existo, quien ofreció una lectura en voz alta de poemas del poeta chiapaneco Jaime Sabines.
La actividad contó con un escaso público de la ciudad que vio nacer a Ignacio Manuel Altamirano.
La artista dio lectura a los poemas del reconocido poeta, en la Plaza Cívica Ignacio Manuel Altamirano, en donde asistieron en su mayoría adultos, quienes recordaron bajo las estrellas a Jaime Sabines.
En el quinto día de actividades de esta Semana Altamiranista, que celebra la vida y obra del reconocido escritor Ignacio Manuel Altamirano, se realizaron talleres donde los tixtlecos desarrollaron sus habilidades literarias.
Por la tarde de este sábado se efectuó el taller de poesía titulado Las palabras generan palabras, donde la poeta Natalia Toledo provocó un acercamiento a la cultura zapoteca y las lenguas originales de México.
La poeta Natalia Toledo fue ganadora del premio Nacional de Literatura Nezahualcóyotl 2003, y es reconocida por destacar que la poesía es la mejor arma para recordar lo que hemos olvidado, lo bien que hace la palabra al alma cuando ésta vive en la desesperanza.
También estuvo presente la Caravana del Elefante Polar, espectáculo de antimagia del Profesor Pluff, a cargo de la compañía François Durègne y Cuentos revueltos para niños perversos, encargado por la compañía Improtop dirigido por Fabian Garza de Conaculta-Niños.
Estos dos espectáculos son presentados por el programa de Alas y Raíces dirigido principalmente para los niños, pero en el que también se divierten los adultos como si fueran niños.
Otro de los espectáculos presentados en la sección de niños fue el de Siete giros a la Luna de la compañía Triciclo Rojo.
Los habitantes de la ciudad se acercaban con sigilo a los escenarios imponentes que fueron armados en dos sedes de la ciudad, una ubicado en la plaza principal de Tixtla y otro en el barrio del Santuario, donde se presentaban los espectáculos para los niños.
Algunas de las familias llegaban puntuales a las funciones, apartando el lugar para algunos vecinos, y platicaban entre ellos que sería interesante contar con más actividades como estas en la ciudad.
Otros de los asistentes no sabían por qué se estaban presentado las actividades, pero de igual forma las disfrutaban con plenitud.
La vendimia abría desde temprano para que los asistentes a las funciones pudieran comer durante las presentaciones de los actores invitados.
La ciudad se encontró en total tranquilidad y sin tanta asistencia, situación que se explica porque los lugareños aprovecharon el puente largo para salir de la ciudad.

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