Ahonda la crisis en Egipto el aval a nueva Constitución dominada por la ley islámica
DPA
El Cairo
La Asamblea Constituyente de Egipto, dominada por los islamistas, aprobó ayer tras una sesión maratoniana el borrador para la nueva Carta Magna del país, que tendrá a la sharia o ley islámica como principal fuente de legislación, mientras miles salieron a la calle en un nuevo día de protestas.
Miles de manifestantes se congregaron a lo largo del país para condenar el documento, así como el reciente decreto del presidente egipcio Mohamed Mursi con el que blindó sus decisiones ante la justicia.
Varios jefes partidarios y ex candidatos presidenciales lideraron las marchas, realizadas tras los rezos del viernes y que pretendían llegar a una manifestación central en la plaza Tahrir. Allí, en la cuna de la revuelta contra el derrocado presidente Hosni Mubarak, cientos de manifestantes acampan desde que Mursi anunció su decreto el 22 de noviembre, y aseguran que se quedarán hasta que la medida sea revocada.
“Abajo el gobierno de los Hermanos Musulmanes” y “No a la declaración constitucional”, se escuchaba en las protestas.
El borrador, que se espera sea sometido a referéndum, mantiene de la anterior Constitución la estipulación de que los “principios” de la ley islámica son la “principal fuente de legislación”, aunque no la única.
Además incorpora “las normas fundamentales de jurisprudencia”, lo que genera preocupación sobre la potencial discriminación contra mujeres en relación al matrimonio, el divorcio y la vida en familia.
En la sesión de 15 horas, que comenzó el jueves y terminó cuando ya había salido el sol el viernes, hubo controversia en el debate sobre, entre otros temas, la libertad de prensa y las competencias y estructuras de la Justicia.
Los miembros seculares y cristianos de la Asamblea no asistieron a la votación en protesta por lo que consideraron los intentos de los islamistas de dictar la Constitución, la primera desde la revolución que obligó a renunciar a Mubarak hace casi dos años.
La aprobación se produce además tres días antes de que el Tribunal Constitucional decida si la Asamblea es legal o debe ser disuelta. El borrador será presentado al presidente, quien se espera convoque en 15 días a un referéndum sobre la nueva Constitución.
Mursi se encuentra enfrentado en una lucha de poder con los jueces del Constitucional por el decreto en el que otorgó a sus propias decisiones inmunidad ante la Justicia. También estableció que no se podía disolver la Asamblea Constituyente.
Los jueces y la oposición acusan a Mursi de atribuirse poderes dictatoriales.
Por su parte, la alta comisionada de los derecho humanos de la ONU, Navi Pillay, aseguró ayer que la declaración constitucional del presidente viola la legislación internacional y amenaza el Estado de derecho en Egipto.
El decreto de Mursi “contraviene la noción fundamental de Estado de derecho al colocar las acciones del presidente por fuera del escrutinio judicial”, aseguró Pillay en Ginebra.
Los liberales y activistas de derechos humanos han manifestado su preocupación de que si se aprueba la Constitución se verá reducida la libertad religiosa. Unos 23 grupos locales de derechos humanos han rechazado el borrador, alegando que “no representa la diversidad cultural, religiosa, étnica y política de la sociedad egipcia”.
El artículo 43 garantiza la libertad de creencia en general, pero la libertad de culto sólo a las “religiones divinas”, es decir el islam, el judaísmo y el cristianismo.
En concreto se teme que se vean afectados la minoría bahai -una religión surgida del islam- e incluso los musulmanes chiitas, que no gozarían de los mismos derechos que los grupos religiosos reconocidos.
Para Amnistía Internacional, el borrador de la nueva Carta Magna será una “gran decepción” para la mayoría de los egipcios y “no cumple” con la protección de los derechos humanos.
“Este documento, y la forma en la que fue aprobado, será una gran decepción para muchos egipcios, que salieron a las calles para derrocar a Hosni Mubarak y demandar sus derechos”, dijo Hassiba Hadj Sahraoui, experto de AI en Cercano Oriente y Norte de Africa.
El sábado se esperan actos en todo el país de los islamistas, en apoyo a Mursi. Muchos egipcios temen que en las manifestaciones vuelva a haber violencia entre los dos bandos.
El líder salafista Mohamed Abdel Maksud amenazó a sus adversarios. “No debemos dejarles la plaza Tahrir a ellos”, declaró el jueves según informaciones del diario “Al Shorouk”. Maksud calificó a los manifestantes que ocupan la plaza desde hace una semana como “una minoría ridícula” y de “borracho tonto” al Premio Nobel Mohamed al Baradei, que es uno de los más duros críticos de Mursi.
Mursi volvió a defender anoche su curso autoritario y aseguró que la declaración constitucional en la que se atribuye poderes extraordinarios se hizo “para salvar la revolución”.




