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Busca el gobierno de Acapulco recuperar tradiciones y espacios con música y baile

Aurélie Daly

Con un sabor de fiesta de barrio, bastante alegría y mucha cumbia, decenas de parejas bailan en la plaza, ¿estaremos todavía en los años 40 en Acapulco? Para nada, estamos el 5 de diciembre de 2012 pero hay algo de nostalgia hoy en el aire de la plaza del Zócalo.
Es la primera edición de las tardes de Miércoles Tropical, iniciativa del gobierno de Walton Aburto para recuperar tradiciones y espacios públicos al mismo tiempo. En una primera instancia se llevarán a cabo el primer miércoles de cada mes de las 5 a las 7 de la tarde en la plaza del Zócalo, antes de ser itinerantes e invadir los barrios del puerto.
Entre tradición y modernidad el acto reunió a varias generaciones, con vestidos largos y tacones unos o con jeans y tenis otros, todos bailaron al ritmo de una música mezclada de cumbia, de salsa, de músicas cubana y caribeña.
“La música tropical y latinoamericana es fundamentalmente popular, muchos grandes músicos salieron de un barrio popular, como es el caso de Santana por ejemplo. La idea es difundir esta música y dar más oportunidades a los músicos locales de presentar su trabajo ante la comunidad acapulqueña. Al apropiarnos el espacio público, se recobra la vida cotidiana más cerca de lo que ha sido Acapulco en la época en la que la gente bailaba en las plazas en los años 40. ¿Nostalgia? No, sólo se trata de preservar y conservar las tradiciones que tienden a perderse. Este tipo de eventos representa lo que es la política cultural de la municipalidad, la ciudadanización de las actividades culturales; que el arte y la cultura dejen de ser para las élites. Es lo que intentamos también con el coro juvenil que reúne por el momento 40 jóvenes entre 15 y 20 años y queda abierto a más cantantes ya que pueden ser hasta 100 participantes. No son músicos ni cantantes profesionales, pero ensayan con tres maestros. Es un proyecto de formación artística de los jóvenes y del público, ya que el objetivo es presentarse en varios lugares con un repertorio muy variado, tanto clásico como popular. Todo tiene que ver con la ciudadanización del arte y de la cultura. El acceso a la cultura es un derecho como la salud y la educación”, explicó el director de Fomento a la Cultura, Gabriel Brito.
La cantante Ella Laboriel, resplandeciente en un vestido tradicional, se dejó invitar a un baile antes de compartir sus sentimientos acerca del acto y de Acapulco en general. “Mi hermano, Abraham, tocó con George Benson, Ella Fitzgerald, Herbie Hancock, Aretha Franklin entre otros y mi sobrino toca batería con Paul McCartney; en mi familia, todos estamos inmersos en la música. Yo tengo 50 años de cantar en todo el mundo, canté en todos los lugares de Acapulco pero ahora con la edad me dedico sobre todo a la difusión cultural bajo todas sus formas, del ballet a la ópera, del folclor al jazz, todo lo que pueda hacer que el mundo no tenga fronteras. Hay que retomar los espacios con la cultura para que renazca Acapulco, porque en Acapulco se puede, ¡Acapulco es una fiesta!”, se entusiasmó la cantante.
De fiesta tenía todos los atributos, viejos y jóvenes reunidos, alegría y música, tacos y agua de sabor, del olfato al oído pasando por la vista. ¿Nostalgia?, definitivamente no, la nostalgia es algo que duele, ahí sólo se escuchaban las risas y las promesas de nuevas historias.

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