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Muestra el guitarrista de flamenco Adolfo Jiménez la maestría que asimiló en España

Aurélie Daly

El guitarrista de flamenco, Adolfo Jiménez, se presentó ayer en el Poliforum Cultural de El Partenón para ofrecer por primera vez un concierto en Acapulco.
El guitarrista que tocó en Madrid con los músicos más grandes del flamenco como José Mercé, La Susi, Antonio Canales, Manzanita, Camarón de la isla y Paco de Lucía dio el sábado muestra de la maestría que logró asimilar de los maestros del arte flamenco.
Cabe lamentar la escasez del público para un concierto de gran calidad que se podría imputar al lugar, más parecido a lo que es, una papelería, que a un espacio cultural, a pesar de su denominación pomposa de “Poliforum Cultural”. Tal artista merecería más difusión y más visibilidad.
El simple hecho de escucharlo algunos minutos confirmó lo que suele decir de él su amigo el maestro Ángel Arias Chalico, quién lo descubrió de manera fortuita: “su técnica es increíblemente perfecta por lo que alía velocidad y pureza del sonido”.
Además de su gran capacidad de interpretación, todas las piezas que tocó fueron compuestas por él mismo. Después de una primera parte en solista, Jiménez invitó a su amigo Ángel Arias Chalico a subirse al escenario.
En plan solista Chalico interpretó canciones del cantautor Joan Manuel Serrat. “Descubrí su música a los 14 años y me produjo una gran impresión, desde este momento no dejé de escucharlo y de tocar su música. Para mi es el más grande cantautor contemporáneo”, explicó Chalico.
Inició su participación con la canción Pajarillo pardo que explicó fue compuesta por Serrat para una joven prostituta.
Siguió con una de las primeras canciones de Serrat, Palabras de amor, mitad en español y la otra en catalán. “Cuenta la edad mágica de los 15 años en la que todos creemos que el primer amor durará para siempre y cuando se aparta siempre que lo recordamos el corazón nos da vuelcos nuevamente”, contó con muchos sentimientos el maestro. Con mucha sensibilidad interpretó Barquito de papel que “canta a las cosas sencillas de la vida” y Aquellas pequeñas cosas. “Las cosas que nos pasan en la vida siempre se repiten y algún día encontramos en un rincón, en un papel o en un cajón por ahí escondido un objeto que nos recuerda algo del pasado y nos llena súbitamente de tristeza por no haber seguido esta relación. ¿Pura melancolía, cierto?”, se emocionó Chalico.
Antes de dejar el sitio otra vez Jiménez, Chalico interpretó dos canciones más, un poema del español Luis Cernuda Bidón musicalizado por Serrat y un poema de Nicolás Guillén puesto en música por Luis Ferrer. “La práctica de Serrat de musicalizar poemas la retomé y es un verdadero reto para mí”, precisó.
Regresó al escenario Adolfo Jiménez para tocar más piezas de flamenco antes de acabar su presentación con una canción a dúo con su amigo Chalico; un poema del guatemalteco Otto René Castillo, Ars poética, musicalizado por el mismo maestro.

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