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Sacude Bruce Spingsteen El Jefe con su rock a más de 12 mil seguidores en el DF

Manuel Tejeda /Agencia Reforma

Ciudad de México

Cuando la paciencia de los 12 mil 200 fans congregados en el Palacio de los Deportes, según organizadores, parecía llegar a su fin, a las 21:10 horas, con una hora y 10 minutos de retraso, Bruce Springsteen convirtió la desesperación en entrega total al pisar el escenario.
Vestido de jeans, chaleco negro y camisa, El Jefe recompensó a sus incondicionales, en su primera visita al país, con una gran selección de clásicos y una actitud digna de un rockero de vieja cepa.
Acompañado por The E Street Band, el cantautor arrancó su velada con Badlands, en la que se agachó para recibir apretones de mano y elogios de sus seguidores en la primera fila.
“Gusto en verlos. Es nuestra primera vez en México. ¿Se sienten bien”, pronunció en español antes de interpretar Hungry heart, en la que se bajó del escenario para caminar entre las personas, luego subir a una plataforma y aventarse a sus brazos para que lo regresaran cargando a la tarima.
Los 16 músicos que lo acompañaron fueron vencidos por la fuerza de palmadas y gritos de los reunidos en el edificio, que sólo ocuparon su pista y el primer tendido.
Wrecking ball y Death of my hometown demostraron que, hasta que acabara el show, el auditorio jamás volvería a sentarse en sus lugares. Y al ver esta dedicación y entrega, el artista decidió corresponderles.
“Esta canción es sobre los espíritus, los que van caminando a lo largo de nuestras vidas. Los espíritus de nuestros padres y amigos que se han ido. Y también de los que llevamos en el corazón”, exclamó, a modo de introducción de My city of ruins sonorizada por metales, coristas de color y hasta acordeón.
Con tanto talento desplegado hacia las 21:55 horas, a la audiencia sólo le quedó gritar de emoción, para disfrutar lo que pintaba para una noche clásica.

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