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Increpan cetegistas al director del hospital del ISSSTE y le piden salir de la marcha

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Integrantes de la Coordinadora Estatal de la Educación Guerrero (CETEG) y alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa exigieron al director de la clínica ISSSTE de Chilpancingo, Javier Merino Oliveros, que se saliera de la manifestación pacífica en la Autopista del Sol, a un año del desalojo policiaco donde fueron ejecutados dos estudiantes.
Los maestros de la CETEG le reclamaron presuntas irregularidades en la atención médica de un joven herido de bala en los hechos de violencia.
Antes de retirarse, el funcionario dijo que es un hombre de izquierda y participa en las luchas justas, y por eso acudió a la marcha que convocaron los normalistas, pero conminó a los reporteros a conocer la versión del propio estudiante Edgar David Espíritu Olmedo y de sus familiares, “no de los cetegistas que lo acusaron”, y que por cuestiones ajenas a este movimiento han pedido su destitución.
Al respecto, Edgar, el estudiante herido de bala en el pecho durante el desalojo policiaco el año pasado, aclaró que Javier Merino le brindó su apoyo, pero después de que sus padres llegaron de Acapulco a la capital a exigir atención inmediata, porque un médico se negaba a practicarle una cirugía urgente y en lugar de eso lo trataba con insultos.
“Fueron a patearle la puerta, a decirle que su hijo se estaba muriendo”, indicó.
Sin embargo, denunció que todos los médicos le ocultaron la gravedad de sus heridas con la intención de proteger al gobierno del estado, pues ante la opinión pública querían sostener que el joven lesionado con arma de fuego se encontraba bien, que su estado no era grave, que la bala que lo atravesó sólo había rozado su pulmón izquierdo.
Pero añadió que el diagnóstico de un neumólogo en Acapulco indicaba lo contrario, y lo constataron después con médicos particulares en el ciudad de México.
Recordó que el especialista le realizó una radiografía (antes de saber que era alumno de Ayotzinapa) y le dijo que le habían realizado una mala cirugía, que aún tenía sangre en el pulmón y era necesario hacerle otra operación.
Recordó que un funcionario del hospital, sobrino del gobernador Ángel Aguirre Rivero, fue a insultarlo y a decirle que estaba bien, y que recibió un trato denigrante, pues hubo días que lo dejaron sin comer y no le aplicaban medicamentos.
Indicó que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) documentó todo el proceso y en ese sentido cuestionó la actuación de las autoridades de salud.
El joven añadió que cuando salió del hospital acudió con especialistas en la ciudad de México, y ahí  determinaron su gravedad y las secuelas que tendrá de por vida, aunque no le practicaron una nueva cirugía en espera de ver cómo evolucionaba su organismo.
Antes de salir del acto para recordar los eventos del violencia del 12 de diciembre, Javier  Merino Oliveros aseguró que es parte de los movimientos sociales, “quien me conoce sabe que soy hombre de la izquierda, no es este grupito de la CETEG que me acusa de cosas que no son ciertas”.
Destacó que pasó a otros dos estudiantes heridos de bala al Hospital del Sur, y durante la estancia de Edgar en el ISSSTE se confrontó con los policías desde municipales hasta federales, “pero la Comisión de Derechos Humanos siempre estuvo vigilante y nosotros hicimos lo nuestro”.
Sobre la ocasión en que la madre de Edgar denunció que ingresaron sin su autorización agentes del Ministerio público para tomar la declaración de su hijo y hacerle pruebas periciales, señaló que el incidente ocurrió a las 2 de la madrugada, “yo no estaba en el hospital, y el personal que autorizó el paso de los agentes fue sancionado; desde que entró, tuvimos una defensa de los derechos humanos de Edgar”, dijo.

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