Deteriorados, con sonido alto y chalanes colgados circulan camiones urbanos
Yee Trujillo
A pesar del ordenamiento del transporte público que anunció el gobierno del estado hace casi cinco meses, decenas de camiones urbanos circulan por las avenidas violando los límites de decibeles de sonido, en pésimas condiciones, con choferes sin uniforme y chalanes colgados de las puertas.
El 17 de agosto, en una conferencia de prensa, el director de Transporte y Vialidad del estado, Juan Larequi Radilla; el delegado de Transportes de la zona urbana, José Juan García Torres, y el entonces director de la Policía Preventiva y Vialidad, René Mota García, anunciaron un programa de ordenamiento del transporte urbano que iniciaría al día siguiente con la revisión de unos 900 camiones, y aunque durante los primeros días se informaron los resultados hasta ayer decenas de unidades continuaban sin ser sancionadas por incumplir el objetivo del programa.
Además, sin importar la existencia del Reglamento de la Ley de Transporte y Vialidad del estado, en un recorrido realizado ayer por la avenida Ruiz Cortines se observó que la mayoría de los camiones circulan con equipos de sonido y cornetas que se escuchan a más de 20 metros de distancia, emiten sonidos producidos por el mal funcionamiento de los mismos, esparcen humo negro y gases tóxicos excesivos que se aprecian a simple vista.
Los camiones también hacen uso de objetos opacos y rótulos en los parabrisas que impiden la visibilidad hacia el interior, exceden los límites de velocidad a más de 50 kilómetros por hora en cualquier carril, suben o bajan pasajeros en doble fila, sin portar una identificación visible del conductor o un uniforme, con luces multicolores dentro y fuera de la unidad, así como ayudantes o chalanes parados en las puertas.
“A mi parecer está mal, deberían de hacer algo porque siempre cargan el sonido bien fuerte y uno no escucha nada y ni ellos nos escuchan tampoco cuando les hacemos la parada, hay que estar gritándoles y haciéndoles señas para que por fin nos hagan caso y se paren; muchos camiones están viejos y oxidados y hasta tienen pozos en el piso, yo creo que a esos deberían de bajarles el precio (del pasaje)”, se quejó María López, quien diariamente transita del centro a la zona de hospitales.
En la avenida Ejido, en menos de 10 minutos se observaron cinco camiones de las rutas Mozimba y Potrerillo con más de diez años de antigüedad y que circulan en pésimas condiciones. Lo mismo ocurre con decenas de camiones de las rutas Palma Sola-Fovisste, Primero de Mayo e Infonavit Alta Progreso que circulan por las avenidas Constituyentes y Ruiz Cortines.




