Se abre una esperanza de paz, declara el poeta Javier Sicilia
La publicación de la Ley General de Víctimas representa una esperanza de justicia y de paz, y de romper la “brecha” entre ciudadanos y autoridades, pero se trata de un primer paso que no soluciona las demandas de justicia y reparación del daño.
Así lo señaló ayer Javier Sicilia, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, quien urgió al Presidente Enrique Peña Nieto, al Poder Judicial y al Legislativo a unir esfuerzos para consolidar lo antes posible el Sistema Nacional de Atención a Víctimas para que la nueva legislación pueda brindar resultados.
“Frente al dolor y el sufrimiento… esta ley abre una esperanza: la esperanza de la justicia y de la paz, la esperanza de la palabra cumplida, la esperanza de un Estado que rompa la espantosa brecha entre ciudadanos y autoridades que tanto daño ha hecho al país y a la democracia, la esperanza de la vida contra la muerte, de la unidad del amor contra el odio, la esperanza de una nación que se rehace de sus miserias.
“Sin embargo, como todo primer paso, no basta. Una ley para que se cumpla necesita un instrumento. La Ley General de Víctimas, que hoy usted (Peña Nieto) ha promulgado y nos entrega, necesita, como esa misma ley lo indica, un Sistema Nacional de Atención a las Víctimas, un sistema honesto, dotado de los suficientes recursos y del suficiente personal para atender la enorme dimensión de la crisis humanitaria que enfrenta la nación, un sistema que requiere, además, de la unidad de todos.
“Sin él, la Ley General de Víctimas será sólo letra muerta, una buena intención en medio del infierno, un sueño devorado por la pesadilla que no hemos dejado de habitar; (se requiere) un sistema que permita no sólo la justicia para los asesinados y los violentados en su dignidad, sino la vuelta a casa de los desaparecidos”, dijo Sicilia durante el evento en Los Pinos.
En la primera parte de su discurso de 13 minutos, el activista leyó un fragmento de un poema de Mario Benedetti, y después de un minuto de silencio lamentó las circunstancias que dieron origen a la ley.
“Esta ley no debió haber sido, es la consecuencia de la no aplicación de las leyes que están hechas para la protección y la justicia de los ciudadanos, es la consecuencia de la impunidad, de la corrupción, del desprecio, de la erosión del esqueleto moral y político del Estado mexicano, y de una guerra que nunca debió haber sucedido.
“Una nación democrática, una nación que se respeta no puede aceptar no saber dónde se encuentran más de 20 mil hijos suyos, no puede aceptar que miles de sus hijos sean arrojados sin identificar a la fosa común”, sostuvo.
Y aunque dijo celebrar ese primer paso, llamó a dar el segundo con la edificación del Sistema Nacional de Atención a las Víctimas, y el tercero: recuperar la memoria de los muertos, sus nombres y sus historias, con la creación del Memorial de las Víctimas de la Violencia en México.
“Hay, por último, un cuarto paso que dar. No habrá verdadera justicia si no hay un camino hacia la paz”, agregó.
Mientras se mostró crítico con la pasada administración, Sicilia fue complaciente con el nuevo mandatario y elogió en repetidas ocasiones la publicación de la ley.
“Señor Presidente, usted cumple no sólo con esa justicia que había sido traicionada, sino con lo más sagrado que un ser humano tiene: su palabra, la que usted empeñó en los Diálogos por la Paz que sostuvimos el 28 de mayo en el Alcázar del Castillo de Chapultepec con los entonces candidatos y la candidata a la presidencia. Usted ha hecho posible el deseo que un día le expresamos las víctimas”, le dijo a Peña Nieto.
Esta vez no hubo beso en la mejilla, pero sí abrazos al jefe del Ejecutivo. (Henia Prado / Agencia Reforma / Ciudad de México).




