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Abordará beneficiario del PECDAG la patología de la violencia en libro de cuentos

Aurélie Daly

En la disciplina Letras del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico del Guerrero (PECDAG), que recibió 49 proyectos, se aceptaron 10 que serán respaldados económicamente durante el presente año.
En la categoría Jóvenes Creadores, David Yaurima Parra es uno de los creadores que obtuvieron el estímulo para su proyecto de cuentos, La insalubridad de lo cotidiano.
Médico de profesión, no ha dejado de escribir durante su carrera y ésta es la segunda ocasión que logra el apoyo, dado que en 2006 obtuvo por primera vez la beca del Fondo Estatal para la Creación Artística (Foeca), como se le dominaba al actual PECDAG, para un proyecto titulado Sin cuento no hay postre.
El proyecto que presentó para el PECDAG llamado La insalubridad de lo cotidiano,  tiene por subtitulo El que esté libre de estrés que tire la primera piedra y trata del proceso de estrés y del límite entre lo normal y lo patológico.
“Quiero mostrar situaciones que se vuelven patológicas porque nos estamos acostumbrando a verlas y a tomarlas como normales, como es el caso de la violencia que está presente en nuestras vidas cotidianas. Por ejemplo, en el caso de un balazo, en lugar de huir, nos acercamos para ver a quién mataron; ya no es algo que te aterre tanto. Precisamente quiero hablar de estas modificaciones de nuestros estilos de vida que generan estrés. Planteo que el estrés es originalmente una reacción natural del cuerpo, pero se vuelve patológico cuando no lo podemos controlar. Esta inquietud nace de un curso de fisiología que estoy dando actualmente en la escuela de medicina sobre el estrés y cómo lo podemos controlar. Entre otros factores, la cuestión de la tecnología tiene mucha incidencia en el estrés, por lo que escribí un cuento en el que se va la internet durante una semana y cómo esta situación genera un estrés generalizado entre la población”.
En resonancia con su propia práctica profesional de la medicina, desarrollará en uno de los 12 cuentos que presentará para su proyecto final el tema de la cuestión ecológica a través del paralelismo que concibió el psicólogo estadunidense Daniel Goleman entre inteligencia emocional e inteligencia ecológica en una publicación reciente, Inteligencia ecológica, que hace referencia al tema desarrollado en su obra Inteligencia emocional publicada en 1995 en la que demostró que el manejo de nuestras emociones puede ser un factor tan decisivo o más que el coeficiente de inteligencia.
“Este tema de la inteligencia ecológica es una nueva propuesta que permite resolver problemas de medio ambiente, cuestión que trataré de abordar en mis cuentos de manera indirecta. Prefiero que la gente que lea mis cuentos se dé cuenta de esta realidad a través de una situación más que por medio de una exposición científica directa, pero me interesaría también llevar una plática en este sentido para presentar mi libro”, explicó.
“Otra situación que quisiera presentar para tratar del tema del estrés es la historia de un joven que acaba de salir de la universidad y está en busca del trabajo perfecto, así que al momento de encontrar una propuesta de trabajo que consiste en quedarse sentado en una silla y no hacer nada cree haberlo logrado, pero rápido se entera de que es mucho más difícil de lo que había podido imaginar. Los empleados que no respetan el principio de inactividad se ven sancionados hasta bajar al punto del salario mínimo con exigencia más alta de trabajo. El propósito de esta empresa es generar ‘superempleados’, por lo que tienen primero que descargar toda esta parte mala que han sumado en sus empleos anteriores. Con este cuento quiero hacer hincapié en el hecho de que la sociedad del trabajo crea personas a la medida de sus necesidades de empleados de acuerdo al perfil deseado”.
Interesado por la difusión de su trabajo por medio de la las herramientas tecnológicas que ofrece la informática, el joven escritor aprovecha las redes sociales para medir el impacto de sus escritos a través de su página Facebook La insalubridad de lo cotidiano y su blog kirofanomental.blogspot.com, medios en los que acompaña sus textos de un soundtrack y a veces de un cortometraje para revelar un poco del ambiente de creación a sus lectores.
“En 2006 cuando gané la beca del FOECA mi proyecto no se publicó en parte por mi culpa ya que rechacé dos propuestas de publicación para seguir la escuela, pero esta vez apuesto a que pueda generar un impacto y editarlo. Pero la idea no es de publicarlo de volón, me gustaría acompañar mis cuentos de ilustraciones; pienso en artistas amigos como Ulises Barreda, Yadín Rodríguez, David de León y Carlos Enrique Delgado.
“La idea era hacer cuentos para jóvenes acercándose a la lectura, de hecho para gente de mi propia generación, y el título es una alusión al postre que viene como premio al fin de la comida para precisamente darles ganas de leer y poner unas referencias de autores para crear la necesidad de buscar más allá de la simple lectura de mi libro”, explicó el joven escritor.
“Tuve la suerte de estar acompañado por un asesor muy bueno, Humberto Aburto Parra, quien fue mi mentor en el taller literario Alebrije del cual fue el instigador y en el que empecé a participar en 2004. Luego tomé unos talleres entre los cuales uno en 2007 con Jeremías Marquines quien fue mi mentor de narrativa”, declaró.
“‘Para escribir, hay que leer’ me solía decir mi asesor a modo de recomendación y es lo que traté hacer a pesar de todos los textos medicales que tenía que leer para mis estudios. En la época de mi trabajo anterior estaba interesado en los autores de la Beat Generation como Ginsberg y Kerouac y me gustaba mucho Edgar Poe por su estilo en particular. Entre los libros recientes que leí, se encuentran dos libros escritos por varios autores, Cuentos policiacos y Cuentos breves para leer en el bus. Actualmente estoy leyendo artículos de Woody Allen y obras de Vargas Llosa. De los escritores guerrerenses, me gustan mucho Jesús Bartolo, Paul Medrano e Iris García Cuevas, en particular 36 Toneladas y Ojos que no ven corazón desierto”, detalló.
En cuanto al apoyo que le ofrecerá el PECDAG, 9 mil pesos cada dos meses,  se dijo satisfecho sobre todo en comparación con los 5 mil pesos bimestrales que otorgaba el  FOECA, pero expresó su irritación acerca de la diferencia considerable de presupuesto para la promoción turística de Acapulco y el dinero reservado a la cultura en el estado.
“Hace falta promocionar a los artistas locales, dentro y fuera del estado. En 2009 fui a la Feria Internacional del Libro en León, Guanajuato y cuando dije que venía de Guerrero me confesaron que, a parte de los clásicos, no conocían a los escritores contemporáneos de este estado; el punto es que Guerrero no valora a los artistas. Dicen que para brillar tienes que salir del estado pero yo pienso que aquí puedo hacer muchas cosas porque todavía estamos vírgenes. La gente se niega a asistir a los eventos culturales, tiene miedo de salir entonces tenemos que ir a ella. Sin embargo estimo la oportunidad que me está dado porque gracias a esta beca voy a poder compartir mi tiempo entre mi actividad profesional y la escritura de mi libro de cuentos lo que antes era muy difícil por cuestiones de agenda. Los dos primeros meses, enero y febrero, los aprovecharé para compilar artículos y textos tanto científicos como literarios antes de dedicarme completamente a la escritura. Conformada por escritores nacidos en los años 70 y 80, es decir mi generación, ya que soy de 86, estoy muy interesado en la nueva narrativa por la libertad creativa que permite y por otros aspectos como el humor negro, la ambigüedad de los personajes y la posibilidad de jugar entre lo real y lo fantástico”, concluyó.

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